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lunes, 24 de septiembre de 2012

CANON, DE PACHELBEL

Inicio esta serie en la que iré presentando cronológicamente la música que acompaña a mi novela “El pozo de Harod” con una pieza de música clásica universalmente conocida. Se trata del Canon (o Kanon, en el original alemán) de Pachelbel.
Johann Pachelbel compuso esta melodía en 1680, en plena época barroca. Fue concebida como música de cámara, es decir, aquella que se interpretaba en una habitación por un reducido número de músicos y sin director. En este caso, Pachelbel lo escribió para tres violines y un contrabajo. Y aunque se han realizado innumerables versiones, a mi modesto entender sigue siendo más bella cuanto más se ciña al original.

La suavidad y armonía que impregna esta maravilla afectaba profundamente a Luis Martín, uno de los protagonistas principales de la novela.

Johann Pachelbel
Como se puede leer en ella, él paseaba por su impresionante biblioteca mientras el ambiente se llenaba con las notas del Canon, invadido por un sentimiento de paz interior pese a empezar a comprender que estaba muy enfermo.
Haz clic en la imagen del compositor y, cuando se abra, minimízalo, cierra los ojos y déjate llevar por la música hasta la biblioteca de Luis Martín.

Percibe el olor de madera noble y viejos libros mezclándose con el sutil perfume de la leña que se quema lentamente en la chimenea. Escucha sus pausados pasos sobre el suelo de piedra natural, mientras medita en la inmensa responsabilidad que descansa sobre sus hombros por ser quien es.
Imagina los amplios ventanales por los que penetran los primeros rayos de sol del nuevo día. Observa a través de ellos la inmensidad verde de Cantabria y la calma que transmite ver aquí y allá pequeños grupos de vacas pastando en un paisaje infinito de pueblecitos de madera y piedra.
Ahora siente el aroma del café recién hecho y de bollitos acabados de sacar del horno. Y contempla a Luis Martín a punto de comenzar a hojear un periódico cuyo contenido le obligará a tomar una decisión que dará comienzo a una impresionante historia…

Voy a desvelar un secreto directamente relacionado con esta creación literaria. En un comienzo, los primeros borradores de la obra incluían un comentario sobre Luis Martín y el Canon: “… una melodía que soñaba que sonaría en la boda de su hija…”. Después pensé que no iba a encajar en el desarrollo de la novela, así que lo eliminé. Pero yo también soñaba eso y, a diferencia del personaje, pude cumplirlo el día que acompañé a mi hija agarrada de mi brazo el día de su boda. Fue un sueño hecho realidad.
Así lo pienso, y así lo escribo.

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