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viernes, 7 de septiembre de 2012

EL RECHUPOSO

He ido a desayunar a mi cafetería preferida y no me apetecía cambiar la costumbre, para qué. Así que Fernado ha colocado una napolitana de chocolate en un plato mientras caía un descafeinado de la máquina. Siguiendo una inconsciente parafernalia, quién sabe desde cuándo establecida en mi cerebro, he comenzado a cortar la napolitana por los bordes, poco a poco, sin tocar el centro. Lo hago sin detenerme a pensar en lo poco que me llama la atención dichos trozos de dulce, pues mi objetivo está en esa parte central, blandita, cargada de chocolate cremoso, tan pequeña que solo es un bocadito y que mi sobrina favorita denominaba "el rechuposo". No tengo ni idea de cómo surgió el nombre, pero la sola palabra creo que expresa bien la sensación que tiene uno cuando por fin lo introduce en la boca y estalla dentro, llenándolo todo del maravilloso sabor.
Ignoraba en ese momento la campaña que llevaba 24 horas fraguándose a través de la red.

Muchos saben que me dedico a la enseñanza en una Escuela-Taller, donde enseño un oficio a personas con circunstancias difíciles. Y me quedo alucinado cuando veo a los gobernantes ir recortando "la napolitana" de los derechos sociales que tanto tiempo costó alcanzar, desechando sin el más mínimo interés todo lo que les parece que sobra, sin darse cuenta del verdadero coste de su no meditada actuación, como si el pastel del que todos nos alimentamos solo se concentrase en el rechuposo. Un bocado que, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, jamás ha estado al alcance del pueblo llano, sino de cuatro poderosos.
Con la mano izquierda se destinan miles de millones a salvar a quienes son responsables directos de la catástrofe económica en tanto que, con la derecha, se recorta de donde no se debería.

Hoy me entero de que la Comunidad de Madrid ha decidido suprimir las políticas de empleo: Talleres de Empleo, Casas de Oficios, Escuelas-Taller, Programas de Orientación para el Empleo y Programas de Obras y Servicios. ¿Alguien se da cuenta de que cada una de estas políticas contiene en su denominación la clave del desarrollo de un país? ¿Cómo es posible que nadie vea el coste real de dichas supresiones?
Los alumnos que se benefician de estos programas, que en todo caso salen de las listas del paro, no solo pueden dar de comer a sus familias un año. Además ven elevada su autoestima y su capacidad intelectual, mejoran sus relaciones interpersonales, amplían sus posibilidades de ganarse la vida, producen riqueza al municipio correspondiente, se colocan en mejor posición para ocupar un lugar en esta sociedad, generan recursos y estimulan el consumo. Si son jóvenes desahuciados del sistema de enseñanza, que suelen acabar como todos sabemos, los programas mencionados les sacan de la calle, les enseñan un oficio con el que ganarse la vida, les ayudan a ver futuro donde no suele haberlo y los prepara para formar parte de los cimientos que sujetan el edificio del país.

Por todo esto, si alguna vez te has beneficiado de estos programas, incluso si formaste parte de los equipos docentes y/o directivos o eres una persona preocupada por el nivel de desempleo (España presenta una tasa de paro del 24% y un paro juvenil del 50%), no mires hacia otro lado. Pincha aquí y firma a favor de la cordura.
Los recortes en políticas activas de empleo no disminuyen el paro ni generan empleo. Suponen un retroceso social y económico que afectará a miles de desempleados de toda la Comunidad de Madrid, además de destruir cientos de empleos de monitores, directores de programa, coordinadores, técnicos de empleo, etc.
Haz correr este mensaje. Necesitamos 100.000 firmas. Hoy es tiempo de poner el talento que se supone que tenemos al servicio de una causa superior.

Y, señores gobernantes, no crean que una napolitana de chocolate se resume en el rechuposo. Lo que están tirando sin que les tiemble la mano es la mayor parte del pastel.
Así lo pienso, y así lo escribo.

1 comentario:

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