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lunes, 22 de octubre de 2012

EN EL MUELLE DE SAN BLAS, DE MANÁ

En esta serie que desvela la banda sonora de El pozo de Harod nos topamos con uno de los mejores grupos de pop rock latino de todos los tiempos: Maná.
Esta banda mexicana, formada en 1987, desciende de un grupo anterior llamado Sombrero Verde. Desde que adoptó el nombre por el que todos le conocemos, ha cosechado innumerables premios internacionales y sus discos vendidos superan los 25 millones por todo el mundo.

La canción que hoy nos ocupa, En el muelle de San Blas, es uno de los sencillos del álbum Sueños líquidos que se publicó en 1997. Esta canción está inspirada en una historia real, la de Rebeca Méndez Jiménez que, en 1971 y pocos días antes de casarse, ve salir a pescar a su novio Manuel para nunca regresar.  El día de su boda, ella se vistió de novia y acudió al muelle que da el nombre a la canción, ubicado en Nayarit (México). Allí esperó a Manuel durante 41 años hasta que, según publicó el diario El Universal, falleció el día 16 de septiembre de 2012 a la edad de 63 años. Según sus propios deseos, la familia ordenó su incineración y el esparcimiento de sus cenizas en el muelle de San Blas.

Esta trágica historia de amor y los tristes acordes y letra que Maná inmortalizó, que puedes escuchar pinchando sobre la imagen del álbum, suenan para Carla Martin en El pozo de Harod así:

Álbum Sueños líquidos, de Maná

Ella estaba en la cocina rebuscando en los armarios y la despensa, tratando de confeccionar un menú medianamente digno. A medida que se lo inventaba, comprendía lo útil que era disponer de personas que atendiesen, no solo el mantenimiento físico de la finca y la casa, como hacía Miguel, sino de aquellas otras cosas fundamentales: la compra, la despensa, la cocina, la limpieza... O vivías allí y te encargabas tú, o no tenías más remedio que contratarlo.
Su padre sí que lo había hecho bien. Consiguió formar una “familia” de empleados en la que María era la madre. ¿Sería posible reunir de nuevo a la familia? Carla lo había desestimado al principio. Pero poco a poco comprendió que su intimidad no estaba en peligro porque la casa tuviese más habitantes. Y el dinero no era ningún problema. La cuestión era conseguir tratar a los empleados con la dignidad con que lo habían hecho sus padres, verlos como parte de los suyos, considerarlos personas, no nóminas.
El ambiente se llenó con la música de Maná. Pablo se había tomado la libertad de poner un CD del grupo en el equipo de música de Luis Martín. Sonaba la canción “En el muelle de San Blas”…

El secreto de hoy: Estaba tomando un vodka con tónica en un local de copas de Guadarrama llamado “La estación”, con mi cuaderno y un bolígrafo, tratando de escribir la siguiente escena de mi novela. Las musas me habían dado esquinazo y entonces sonó esta canción. Y me puse a escribir, enlazando la narración antes expuesta con la siguiente, de la que hablaré la semana que viene.
Aun cuando resulta una triste canción, me quedo con la intención que los componentes de Maná tuvieron cuando rebautizaron su banda: Maná significa en polinesio “energía positiva”. Que sea esto lo que te invada y permita que sigas luchando por alcanzar tus sueños.
Así lo pienso, y así lo escribo.

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