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jueves, 15 de noviembre de 2012

LA PÚRPURA NEGRA, DE LUIS MURILLO


Noviembre de 1148
El piadoso enfermo había entrado en agonía a media tarde y desde entonces se había apoderado de él una lacerante pesadilla que no le dejaba morir en paz. El aire no encontraba hueco en sus pulmones y huía enronquecido por la boca entreabierta. De su arrugada frente manaba un sudor frío y la piel del semblante comenzaba a adquirir el tinte cerúleo de la muerte.
A su lado, cogiéndole la mano para confortarle en el terrible tránsito al otro mundo, se hallaba Bernardo, su hermano en Cristo, fundador y abad del famoso monasterio francés de Claraval, cuna del resurgimiento de la orden cisterciense en Europa. Aparte del dolor que le causaba ver a su amigo en tan lamentable estado, le intrigaban poderosamente las palabras inconexas y repetitivas que expulsaba su lengua a lomos de unos ronquidos sobrecogedores.
—¡Obnuntio… multitudo… crucifixio… luces… cuartadecima…! …

Luis Murillo, con una considerable trayectoria como guionista cinematográfico, nos presenta La púrpura negra, la primera entrega de una saga protagonizada por Dan Foster, un escritor de best sellers que en cada obra investiga un tema de impacto mundial que se convierte en fuente de amores, misterios y peligros para él, contados por el autor con el dramatismo y la tensión de quien conoce a la perfección la manera de plasmar en cine una novela. Su maestría al respecto queda patente por el insistente pensamiento que asalta al lector mientras devora página tras página: ¡Qué buen largometraje sale de aquí!

La púrpura negra
En La púrpura negra se narran los acontecimientos que tienen lugar alrededor de la figura del recién nombrado papa Adriano VII, un hombre con un secreto inconfesable y, sin embargo, decidido a refundar el catolicismo mediante la aplicación de medidas concretas polémicas en extremo. Esta firme intención le convierte en el objetivo de varias complicadas conspiraciones contra su vida, detrás de las cuales hay desde políticos hasta médicos y, por supuesto, religiosos, mientras una supuesta profecía declarada más de 800 años atrás puede ser la clave de todo.

Se trata de una absorbente obra de lectura amena en la que el autor exhibe una enorme riqueza de vocabulario y un profundo conocimiento técnico (resulta impresionante, por ejemplo, la recreación de la secretísima parafernalia que acompaña a un cónclave y a la inauguración del nuevo papado). Además, realiza una exhaustiva descripción de los lugares donde se desarrolla la historia (carreteras, calles, plazas, edificios, monumentos, etc.), a mi juicio algo excesiva aunque sin entorpecer la tremenda trama, cocinada con la pericia de un gran escritor en varios escenarios del planeta a la vez y que a ratos se ralentiza solo para tomar impulso y acelerar hacia su sorprendente desenlace.
La púrpura negra es, sin duda, una novela entretenida y muy recomendable, que nos sirve para conocer al protagonista de la saga, Dan Foster, antes de enfrentarle a su nueva aventura y que me ha permitido descubrir a un veterano de las letras.
Así lo pienso, y así lo escribo.

2 comentarios:

  1. Reconozco que he tuitedo esta novela y no la he leído. Ahora que veo tu reseña me provoca hacerlo. La voy a comprar.

    Gracias, Eduardo!

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    1. No hay de qué, Blanca. Cuando la leí me dio la sensación de estar ante un gran novelista. Un beso.

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