NÚMERO DE VISITAS

martes, 29 de enero de 2013

#INDIEBOOKS, UNA MARCA DE CALIDAD


Vivimos inmersos en una crisis económica de enormes proporciones. En España estamos sumiéndonos en lo que alguien calificó como “economía de posguerra”, donde florecen negocios al “comprensivo” margen de la ley: mecánicos que reparan automóviles en un descampado, en una calle cortada o en la parcela de un amigo, peluqueros a domicilio, pintores, albañiles, fontaneros y electricistas que efectúan trabajos diversos en hogares particulares…
Ya sé que alguien dirá que eso siempre ha ocurrido. Y es cierto que durante mucho tiempo convivían con “trabajadores legales” un buen número de otros que, mientras se beneficiaban de subvenciones, ayudas o subsidios, reventaban el mercado haciendo imposible una competencia leal con quienes desarrollaban los oficios de manera “legal”. Yo sé bien de qué hablo, pues durante muchos años he tenido empresa de construcción y he vivido todas esas etapas. La diferencia de aquel tiempo no tan lejano con el actual, es que hoy la mayoría de los que esquivan la ley no lo hacen por alimentar la conocida picaresca española, sino para alimentar a la familia, una frase que hoy por hoy se reviste de un dramático sentido para muchos. No falta mucho para que regrese el trueque; ya veréis como acabamos intercambiando servicios y productos sin que medie el vil metal que agujerea los bolsillos.
Pero no voy a utilizar este blog como plataforma desde la que reivindicar, justificar o juzgar tal o cual acción.

He comenzado esta entrada situando el escenario sobre el que somos protagonistas de nuestras respectivas obras, porque resulta ser el caldo de cultivo ideal donde prosperan las llamadas “marcas blancas”, es decir, marcas genéricas propias de algunas cadenas de distribución.
Sin entrar en el debate de cuáles son mejores (hay tantas opiniones como modelos de zapatos), las marcas blancas poseen una virtud que suele distinguirla de las tradicionales: un coste inferior o, dicho de otro modo, mejor relación calidad/precio.
Por otro lado, no es menos cierto que una marca tradicional se gana su reputación a base de años, incluso décadas, en el mercado. Además suele ofrecer al usuario o consumidor un mejor servicio posventa, pues dispone de los medios y la infraestructura que se necesitan para ello. Y logran que una imagen sencilla sea inmediatamente identificada, uno de los mayores logros de un publicista.
Pues bien, hoy quiero poner mi granito de arena a favor de una marca: #IndieBooks. Detrás de ella hay un grupo de personas (entre quienes yo mismo me encuentro) que comparten una pasión: escribir. Es verdad que no son respaldados por grandes equipos. De hecho, en la mayoría de los casos han sido ellos mismos quienes han realizado todos los trabajos previos al consumo ajeno: imaginar, escribir, corregir, maquetar y distribuir, y los posteriores: promocionar y vender.

Sin embargo, esta marca reúne todo lo mejor de las blancas y las tradicionales. Aquí hay algunas de las pruebas y mi opinión al respecto:

Como no realiza enormes desembolsos en publicidad, tiene un coste clarísimamente inferior, ajustado a la situación real de la economía.
Para promocionarse utiliza los medios a su alcance: las redes sociales. Y es aquí donde no puedo evitar reflexionar en algo: Algunos usuarios de las mismas se quejan cuando la marca hace publicidad. Pero no comprendo por qué les molesta tanto. La televisión y la radio están repletas de publicidad. En Facebook hay anuncios por doquier, incluso invitaciones para seguir a personas dedicadas a prostituirse en imágenes. Twitter está lleno de idioteces que a nadie le importan, falsas noticias, rumores y personajes ocultos detrás de perfiles anónimos… ¿Alguien escribe algo en contra de esto? No. Simplemente cambias de canal, eliminas de la lista a un “amigo” o dejas de seguir a la persona que no te aporte nada. Entonces, ¿por qué se critica tan amargamente cuando un autor indie promociona su trabajo o el de sus compañeros? ¿Qué es más spam (mensaje basura): “Mundo: me voy a la cama; a ver a quién me encuentro” o “Lee El pozo de Harod por 0,89 €”? Si no te interesan los hábitos nocturnos de aquel o no te gusta leer, ¿no será mejor dejar de seguirle que vomitar contra él?

Puesto que barato no es sinónimo de peor, el consumidor tiene plena garantía de calidad. En realidad, en un enorme porcentaje el producto es idéntico al de las marcas líderes.
Lo comenté en una carta dirigida a cierta periodista: escribimos cuentos, relatos y novelas históricas, de terror, de viajes, de humor, eróticas y de ficción, en realidad los mismos géneros que comercializan las editoriales. Y cuando publicamos en papel, la calidad final es, en muchas ocasiones, superior a la tradicional.

La aparición de esta marca ha provocado un buen susto a las marcas líderes, que han visto peligrar su posición dominante, de monopolio. Y aún lo hará más.
Las editoriales no pueden competir en precios con los autoeditados, da igual que nos refiramos a formato electrónico (donde los precios oscilan entre 0,89 € y 2,50 €) o al papel (que ronda los 10 €).
Por otra parte, plataformas como Amazon, con todas sus virtudes y muchísimos defectos, permiten alcanzar literalmente el mundo entero y a millones y millones de lectores. ¡A ver qué editorial puede igualar semejante distribución!
No es extraño que las grandes tengan un ojo puesto en su negocio y el otro en este imparable movimiento.

Quien valora la calidad del producto no es un publicista o una política de mercado, sino el consumidor. De esta manera, los nuevos posibles consumidores compran sobre seguro.
Cuando una editorial promociona a un autor, suele decir cosas como: “100.000 ejemplares vendidos” o “Agotada la edición”. Cualquier autor indie estaría encantado de llevar al lado de su nombre un titular semejante. Pero, ¿no resulta más convincente para un lector indeciso saber la opinión literal de centenares de lectores? Eso es lo que ofrecen los indies. Cualquier persona que haya leído su obra puede dejar un comentario sobre ella en la plataforma electrónica donde lo haya adquirido. Y puesto que esto no está al alcance de la manipulación del autor, no es extraño leer reseñas negativas, que pueden ser constructivas para el autor y útiles en su decisión para el lector.
Así, lo que coloca a un autor en un puesto u otro en las listas de los más vendidos puede ser el dinero que se invierta en ello, ya sea por cuenta del autor o su representante, lo que enmascara la calidad de la obra en cuestión, o la opinión y el número de ventas que tenga la misma, algo que dará una percepción mucho más aproximada a la verdadera realidad. Y tú, como lector, ¿qué eliges?

Como las buenas marcas, pone al servicio del usuario el mejor servicio posventa: trato directo con el “fabricante”, sin intermediarios.
Una pregunta: ¿tiene la misma capacidad de interactuar un lector con un autor independiente que con uno de los otros?
No es extraño que, como consecuencia de cierta reiterada opinión de los lectores respecto de una obra, su autor revise el trabajo. Y esto repercute directamente en la mejora de la calidad final, en la cual el lector formó parte importante.
Lo anterior no quiere decir que las obras de los autores indies tengan mala calidad. Al contrario. Puesto que tienen que dar la cara ante los lectores, sus mejores críticos, no tienen más remedio que cuidar al máximo lo que escriben.
Una lectora habitual me escribió diciendo que tenía mala experiencia con libros de autores indies, que su calidad no estaba a buena altura. Y yo me pregunto si ser publicado por una editorial es garantía de ser un buen libro. He leído libros insufribles, he visto faltas de ortografía en novelas de autores consagrados y respaldados por editoriales, errores de maquetación, incluso cambiar el nombre de cierto personaje por otro que nada tiene que ver... ¿Por qué pagando 20 € o más por un libro se justifican los fallos, malos argumentos o desarrollos y no se otorga una licencia similar al autor indie que vende su trabajo a los precios que lo hace? Francamente, no lo entiendo. En cualquier caso, los autores indies defendemos la opción de seleccionar que tienen los lectores. No todos los indies son grandes escritores, pero eso mismo ocurre con autores con respaldo. De modo que: busca, compara y decide, querido lector.

Desde hace unos días, dispone de marca propia, una que pretende servir como referencia nada más contemplarla.


Con un par de opciones de color, según sea el soporte que la lleve, esta es la marca indie. Todos los autores independientes que deseen lucirla en sus obras pueden hacerlo: en libros de papel, formato electrónico, blogs… y al promocionar en Twitter (esta es la razón por la que incorpora la “almohadilla”). Y ya cuenta con un impresionante respaldo. De hecho, el viernes 25 de enero por la tarde la marca se convirtió en TT (trending topic), esto es, una expresión que denomina un tema de gran interés, la palabra más utilizada en Twitter en cierto momento.


Estos días he leído muchos comentarios acerca de las marcas, los grupos de escritores y los parecidos y diferencias de todo esto con otras situaciones del pasado.
Bueno, es evidente que aún queda un largo camino que recorrer si los autores indies queremos convertirnos en un movimiento universal e inmortal, uno que quede reflejado en los libros de historia. Pero la buena noticia para los lectores es que este grupo ya está en marcha. Y digo buena noticia para los lectores porque descubrirán que hay vida después de las editoriales.

De modo que, cuando veas la marca #IndieBooks en cualquier tipo de publicación, no lo dudes: tendrás delante de ti un trabajo de calidad. ¿Por qué no lo pruebas?
Así lo pienso, y así lo escribo.

lunes, 14 de enero de 2013

MIS AMIGOS LOS INDIES: OLGA NÚÑEZ MIRET


Me gustan las series de policías, criminólogos, médicos y forenses. Disfruté leyendo Adn, En el blanco, Código genético, Causa de muerte o Diagnóstico final. Así que solo podía encantarme charlar con nuestra invitada de hoy. Enseguida comprenderéis la razón.
La mujer que estoy a punto de presentaros apareció hace poco en el grupo de escritores al que pertenezco. Y rápidamente se ganó el respeto y la simpatía de todos, pues nada más entrar se ofreció para ayudar a los demás con la promoción de sus obras.
Hoy nos visita Olga Núñez Miret.

Bienvenida al blog.
Muchas, gracias, Eduardo.

Sitúanos. ¿Quién es Olga Núñez Miret?
Pues nací en Barcelona y viví allí hasta los 27 años. Estudié Medicina y, como especializarse allí era tan difícil, decidí marcharme a Inglaterra, donde tengo familia. En principio, mis planes eran estar solo unos cuantos años. Pero, fíjate, ya llevo aquí 20 años…

Olga Núñez Miret
El tiempo pasa volando.
Y que lo digas.

¿A qué te dedicas en Inglaterra, Olga?
Me especialicé en psiquiatría y ahora trabajo como psiquiatra forense en un hospital público.

¡Vaya! ¿Tienes que tratar a gente peligrosa?
Sí, Eduardo. O son considerados peligrosos, o tienen un historial criminal o ambas cosas.

Difícil, pero apasionante… por lo menos visto desde fuera, claro.
¿Qué más nos puedes contar sobre ti?
Como a todos los escritores, me encanta leer y escribir. Pero también me gusta el cine y el teatro. Y últimamente dedico mucho tiempo a Facebook, Twitter y todos estos sitios, con lo de intentar promocionar los libros…

Me ha dicho un pajarito que sueles ir al gimnasio…
Es verdad.

¿Qué haces allí?
Un poco de todo. Aunque, en particular, clases de combate, attack, zumba…

Uf, vamos a cambiar de tema, no vaya a ser que me digas algo de salir a bailar y yo… yo estoy completamente almidonado. Pero que sepas que me das envidia (no lo cuentes por ahí, ¿eh?)
Bueno, volvamos al asunto que nos trae aquí. Olga, ¿cuándo supiste que deseabas ser escritora?
Verás, Eduardo. A mí siempre me gustó leer, desde muy pequeña. Soy hija única y, aunque tenía amigas, también me pasaba mucho tiempo jugando sola e inventando historias. Recuerdo haber escrito cuentos de pequeña. Y cuando leí Mujercitas me encantó. Me identifiqué mucho con Jo y sus intentos de publicar sus historias y ser independiente. Decidí que quería ser médico cuando tenía 12 años, pero lo de escribir lo quise hacer mucho antes. Y siempre pensé que me dedicaría a ello en mis ratos libres o a temporadas…
En un mundo ideal me gustaría trabajar menos horas y dedicar más tiempo a escribir. Pero como bien sabemos, el mundo no es ideal.

Háblanos de tus obras.
Tengo unos cuantos libros acabados que aún no he publicado, y ni siquiera he decidido si verán un día la luz o no. Así que hoy por hoy te hablaré de las 4 obras disponibles.
La primera se titula El hombre que nunca existió, y está a disposición de los lectores en castellano y en inglés.
El hombre que nunca existió
Esta novela tuvo un curioso proceso de gestación.

¿Nos lo cuentas?
Claro. Verás, hace muchos años, yo debía tener dieciséis o diecisiete, estaba leyendo novelas de Realismo Mágico. Hubo una en particular, La casa de los espíritus de Isabel Allende, que me gustó especialmente y me inspiró para escribir una historia tipo “saga familiar”. Tenía unas cuarenta o cincuenta páginas mecanografiadas (¡qué tiempos aquellos!), con unos personajes bastante especiales y un comentario irónico sobre la política y los políticos, y se quedó aparcada en casa de mis padres. Hace dos o tres años reapareció. La leí, y me pareció que no estaba mal y se merecía más desarrollo. Así que lo traduje al inglés, la expandí, y luego al castellano otra vez…

¿De qué trata?
Es una historia sobre un chico, Jesús, que es extremadamente feo, tanto que todo el mundo cree que esa fealdad quiere decir algo y su destino tiene que ser diabólico y especial. Él no conoce a su padre y el misterio de su paternidad le persigue. Todos a su alrededor son algo especiales: su madre llega a ser una política importante, su hermana es una niña prodigio que destaca en todo lo que hace, su mejor amiga se convierte en una de las mujeres de negocios más importantes de su país y él… bueno, leed la historia y ya lo veréis.
Luego publiqué una serie en inglés titulada Escaping Psychiatry que incluye tres historias: Cannon Fodder, Teamwork y Memory.

Cannon Fodder

               
Teamwork
Memory

Las tres tienen como centro las aventuras de Mary, una psiquiatra/escritora…

¡Anda! Eso me suena…
Sí, ¿verdad?
Pues Mary quiere dedicarse a la escritura, pero se ve envuelta en una serie de casos donde tiene que dar su opinión profesional y a veces no puede evitar acabar envolviéndose personalmente.

Veo que tu trabajo te aporta material sobre el que edificar historias…
Claro, ¡imagínate!

¿Y hay alguna otra fuente de inspiración?
Es que la inspiración varía, Eduardo. Puede estar detrás de una noticia que oigo, algo que leo, un programa de televisión, una conversación… A veces se me ocurre una idea y, si sigo pensando en ella varios días y no se me va de la cabeza, decido que quizás merece una oportunidad y empiezo a escribir. Tengo historias inacabadas, pero de vez en cuando se me ocurre algo nuevo para alguna de mis historias y me pongo a escribir otra vez.

Olga, cuando escribes, ¿tienes alguna rutina u horario establecidos?
Como trabajo a jornada completa y voy al gimnasio, no tengo mucho tiempo durante la semana para escribir. Así que suelo hacerlo los fines de semana. Pero a veces, cuando estoy en pleno proceso de desarrollo de una historia, escribo hasta tarde por las noches… cuando puedo, de hecho.

¿Has intentado publicar tu trabajo por los medios tradicionales, agentes literarios, editores, distribuidoras…? ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto?
La verdad es que envié la novela a un par de editoriales, pero no le puse mucho empeño. Otros también me han dicho que no y aún estoy esperando más respuestas. Pero es un proceso muy largo y desesperante. Hay muy pocas de las editoriales tradicionales que acepten manuscritos sin recomendación. Y los agentes no parecen estar demasiado interesados tampoco…

Lo que nos lleva a la publicación en Amazon. ¿Cómo llegaste a publicar ahí?
Tuve un susto de salud este año y después de llevar mucho tiempo pensando que me dedicaría a escribir cuando me jubilase, me hizo repensarme eso de dejarlo todo para mañana. En realidad, no sabemos cuánto tiempo tenemos y hay que aprovechar el que nos quede.
Leí mucho sobre lo de la publicación digital y me di cuenta de que era una oportunidad para hacer llegar el libro al público y ver cómo iba.

Olga, ¿cómo valoras tu experiencia en Amazon?
De momento la experiencia es interesante. A través de los medios de comunicación social me he conectado con mucha gente, he conocido a profesionales, otros autores, lectores, músicos, pintores… un mundo nuevo y fantástico.

No queda mucho tiempo, ¿verdad?
Lo cierto es que no tengo un minuto para aburrirme ni descansar, Eduardo; mi vida ha cambiado mucho.
¿Sabes una cosa? Me está ocurriendo que gente a la que conocía, de repente se me acerca para hablarme de lo que escribo. Es como empezar una vida nueva.

Eso está bien; abre nuevas posibilidades.
Así es.

Y hablando de tiempo, o mejor dicho, de la falta del mismo, ¿qué haces para promocionar tu trabajo?
Efectivamente, porque lo de promocionar libros y el marketing consume una barbaridad de tiempo.
Contestando tu pregunta, Eduardo, estoy en Twitter, Facebook, LinkedIn, pertenezco a varios grupos de autores, tengo un blog (OlgaNM.wordpress.com) donde, además de escribir sobre mis libros y temas varios, también tengo a autores invitados, hago promociones, tengo una página web (www.OlgaNM.com), hablo con gente, envío correos, hice una entrevista para un periódico local… todo lo que se me ocurre.

¿Tienes entre manos algún proyecto? ¿Puedes compartir algo de él?
Hace poco he acabado una historia para adolescentes, que espero sea parte de una serie. Se titula Asuntos Angélicos 1. Alarma Pink. Tengo planeado traducirla del inglés al castellano, y estoy planeando al menos otros dos libros de la misma serie.

¿De qué trata Alarma Pink?
Es una novela sobre una chica llamada Petra. Como no le gusta su nombre, le llaman Pink. Es maja, inteligente, pero ni la más guapa ni la más popular del instituto. Todo el mundo, especialmente su mejor amigo, asume que nunca se echará novio. Entonces aparece un chico nuevo que parece estar interesado, y de verdad lo está. Pero es algo misterioso y “sabe” cosas. Sus explicaciones son un poco especiales. Pink no le cree, pero… y hasta aquí puedo leer.

Me dijiste que habías intentado algo con esta novela, ¿verdad?
Sí. La envié a varios agentes. Una de ellas mostró interés inicialmente, pero cuando la leyó entera cambió y me dijo que no estaban interesados en otra novela romántica y paranormal. En fin, yo no la considero romántica, así que no estoy muy convencida de que ella hubiese sido la agente ideal para mi proyecto.

¿Qué esperas del futuro?
Seguir escribiendo. Me gustaría poderme ganar la vida escribiendo o al menos poder trabajar a jornada partida y dedicarme más a ello. Encontrar lectores y alcanzar al público es lo más importante.

Amén, Olga.
Ahora, para terminar esta entrevista, quiero hacerte varias preguntas directas. ¿Estás lista?
Dispara, Eduardo.

¿Un color? El rosa.
¿Un cantante, grupo o tipo de música preferido? Me gusta una variedad de tipos de música, desde la ópera al country.
¿Tu comida favorita? No como carne, y me gustan mucho las ensaladas.
¿Un libro imprescindible? Según cuando me pilles. La plaça del diamant, Moby Dick, Cumbres Borrascosas…
¿Un autor/autora a quien admires? Ian McEwan, Tony Morrison, Stephen King… Últimamente estoy leyendo a muchos autores indie, y he descubierto a mucha gente fantástica.
Una frase o cita que te guste especialmente. “Call me Ishmael”. Muchas de Jean Austen…
¿Un deseo? Que los lectores se multipliquen y que haya espacio para todos. Y si puedo entretener a alguien y no aburrir…

¿Call me Ishmael? ¿Esa no es la frase inicial del narrador en Moby Dick? Según tengo entendido, se convirtió en una de las citas más conocidas de la literatura en lengua inglesa.
Agradezco mucho tu presencia en este blog, Olga. Y deseo que un día una frase tuya contenida en alguno de tus libros alcance también la gloria de la inmortalidad.

Ahora tomaré un par de semanas antes de retomar las entrevistas a mis compañeros, los escritores indies.
Así lo pienso, y así lo escribo.

lunes, 7 de enero de 2013

MIS AMIGOS LOS INDIES: JULIO GARCÍA CASTILLO


Entrevista… una palabra que sugiere una conversación entre un personaje relevante y un profesional de la comunicación.
Pero, ¿cómo puedo hacer esto si no soy ni una cosa ni la otra y cuando enfrente de mí se encuentra alguien en quien se funden ambas características? Creo que solo se puede hacer de una manera: con profundo respeto.
Conocí a JULIO GARCÍA CASTILLO a través de una diminuta foto. Un día “se hizo carne”, como él mismo diría. Entretanto y después, he ido aproximándome a él por sus escritos. Y me he convencido del hecho de estar ante el Lope de Vega de nuestros días.
Don Félix y don Julio tienen en común unas cuántas cosas: intuición, vitalidad, pasión, vértigo, improvisación y espontaneidad. Don Félix siempre será reconocido como uno de los autores más prolíficos de todos los tiempos. Don Julio es probablemente, el autor indie con más obras publicadas. Don Félix era extraordinario en el uso del lenguaje con doble filo, pero teníais que leer algunas cosas que don Julio deja en las redes sociales, dando lecciones constantes de ingenio mezclado en perfecto equilibrio con lo ácido y sarcástico. Don Félix era tan bueno cuando escribía, que se acuñó la expresión “Es de Lope” para indicar que algo era excelente, aunque no se refiriese a literatura…
Hoy me siento honrado con la visita de don Julio, a quien le agradezco de antemano que comparta con nosotros unos minutos y el hecho de utilizar esta plataforma para dar a conocer una "exclusiva mundial", como veremos luego.

¿Quién es Julio García Castillo?
Hola Eduardo. Pues soy estellica (por haber nacido en Estella, Navarra), aunque  nací en esa hermosa tierra por azares del destino. Habito en Madrid desde casi siempre. Una gran ciudad acogedora, que te permite hacer vida de barrio. Actualmente el de Chamberí.
Julio García Castillo
He cumplido los 68 años y me apresuro a aclarar que mi edad biológica es bastante inferior. Pero no negaré que tengo dos preciosos nietos, niña y niño.

Sé de tus antecedentes como periodista…
Bueno, por puras razones cronológicas y por haber trabajado en muchos medios, puedo decir que mi experiencia es amplia. He sido periodista, autor, editor, articulista, reportero, director de publicaciones, escritor a rachas… Incluso a veces he pasado al otro lado del mostrador, como asesor de comunicación.

¿Y ahora?
Ahora mismo, como tantos millones de españoles, me busco la vida. Dicho más finamente: me reinvento.

¿Cómo te definirías, Julio?
Si te parece, dejaré que lo hagan otros. Verás, un compañero periodista dijo hace muchos años: “Julio es una mezcla de timidez y osadía”. Y mi hijo Nacho, hace menos tiempo, dijo: “Lo que más valoro de papá es la discreción”.

Y tú, ¿qué dices?
Yo añadiré el sentido del humor, que ayuda a sobrevivir en este valle de lágrimas de cocodrilo.

Pues entre lo que yo pienso, lo que expresan tus compañeros y familia y lo que dices tú, la lista de virtudes empieza a ser tan extensa como las obras de don Félix...
Julio, ahora que nadie nos lee, ¿tienes algún defecto?
Pues sí, Eduardo. Mi mujer dice que soy muy desordenado: mesa de trabajo, papeles, citas... Yo le respondo que soy un desordenado que sabe dónde encontrar cada cosa, pero no siempre, es cierto. Así que parece que tiene razón; un defecto típicamente masculino, creo. En mi defensa (¡qué morro tengo!) esgrimo una frase de Paul Claudel, un escritor que no me gusta especialmente, pero que decía: "El orden es el placer de la inteligencia, pero el desorden es la delicia de la imaginación".

¿Veis qué razón tengo cuando destacaba de Julio lo que decía al principio?
En fin, antes has dicho como de pasada que eras escritor a rachas. Y la verdadera razón por la que hoy estás aquí es precisamente eso: tu labor como tal. Así que, dinos, ¿cuándo supiste que deseabas ser escritor?
Fíjate. Ya en mi tierna infancia escribía poesía. De hecho, llegué a publicar en alguna revista femenina con el seudónimo de mi madre, que también tenía aficiones literarias. Pero cuando me invitaron a recitar delante de las visitas, me dio un ataque de vergüenza y lo dejé. Y confieso que alguna vez he reincidido.

Pero sin visitas, ¿no?
¿Cómo lo sabes?

Je, je. Lo imaginaba.
Bueno, ¿cómo se desarrollaron las cosas después?
Mira, el deseo se transformó en realidad con mis dos primeros libros, ambos premiados. En 1988 la novela de intriga Los hermanos siameses y en 1989 el ensayo de humor Cómo convertirse en un genio de los negocios.
Los hermanos siameses

Así que te hiciste famoso…
Dinero, moderada fama, entrevistas… Sic transit gloria mundi, o sea, quién te ha visto y quién te ve.

¿Esa frase no significa algo como “así pasa la gloria del mundo”?
Por eso digo “quién te ha visto y quién te ve”.

¿Qué pasó?
Que después de esos pelotazos legales, seguí publicando por inercia. Pero me equivoqué en unas cuantas de mis elecciones. Por otra parte, el ejercicio del periodismo roba tiempo a la literatura. Total que, sin dejar nunca la prensa, artículos de humor incluidos, rebajé el ritmo como “escribidor”. Y cuando eso ocurre, ya se sabe…
Pero llega 2010 y me reencarno en autor. Auténtica reencarnación, porque todas mis células, neuronas comprendidas, se han  renovado en este tiempo.

Y ese renacimiento coincide con una explosión literaria, ¿verdad?
Háblanos de tus obras. 
Voy a citar solo las publicadas en Amazon. Y lo voy a hacer  destacando dos épocas: la que corresponde a la galaxia Gutenberg y la nueva etapa amazónica.

El gallo, acorralado
De la primera época he reeditado en ebook los citados Cómo convertirse en un genio de los negocios y Los hermanos siameses.
A continuación, y formando una trilogía con esta última, publiqué otras dos novelas: El gallo, acorralado y El crédito "B".
El crédito "B"

La trilogía de la corrupción, ¿verdad?¿Qué más, Julio?
También en ebook  y a un módico precio, queridos lectores en potencia: Cuadernos de un promotor novato, Diario de un inversor inexperto y La guía del perfecto tramposo en la empresa. Creo que ninguna de ellas precisa mucha explicación...

Cuadernos de un promotor novato
Diario de un inversor inexperto
La guía del perfecto tramposo
¿Y qué más? Aunque no sé cómo voy a colocar las portadas para que se vean…
Ya termino, no te agobies.
De nuevo cuño: Mi kindle y yo, donde cuento mi experiencia inicial en Amazon y algo de mi biografía.

Mi kindle y yo

Y por último, dos novelas inéditas policiacas: El misterio de la alcoba efervescente y Asesinato en el Rastrillo.

El misterio de la alcoba efervescente
Asesinato en el rastrillo
Estas pertenecen a una saga, ¿verdad?
Así es: Los casos del comisario Valdeón.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez. Diez títulos, Julio.
En realidad son once, Eduardo. Me falta Cyber, una narración sobre los chats eróticos.

Cyber


Once títulos…
¡Espera!, que olvidaba un libro de narraciones cortas: Yo, negro y mis relatos.

Yo, negro y mis relatos
¡Qué bárbaro! Me dejas sin palabras…
Bueno, esta pregunta entonces tiene mucho sentido: Cuando escribes, ¿en qué te inspiras? ¿Tienes alguna rutina u horario establecidos?
¡Ya me gustaría lo último! Como periodista he tenido siempre que ser disciplinado, ceñirme a plazos. Como escritor, y concretamente en Amazon donde mandas en ti mismo, corres el riesgo de dejar pasar las fechas con la excusa tan literaria de que la inspiración no llega.
Me siento incapaz de escribir sobre cosas que no he vivido o conocido, llámese novela histórica, ciencia-ficción, etc. Quizás contribuya a ello cierta pereza para documentarme a fondo, aunque siempre consulto fuentes.
Te diré que para escribir novela y ensayo funciono mejor de buena mañana, cuando la mente está más fresca. El resto del día, si procede, me parece mejor para corregir, hacer esquemas… Me divierto especialmente con el diseño de las portadas. He llegado a un conocimiento básico de photoshop, suficiente para ese menester.
Momentos clave son la noche y la madrugada, cuando “el músculo duerme y la ambición descansa”, como dice el tango. En esas duermevelas soluciono dudas y encuentro  atajos. También la ducha proporciona inspiración instantánea.
Con el fin de vencer la vagancia, es bueno marcarse fechas. Así lo hice en 2010, cuando me presenté a unos cuantos premios. Mi esfuerzo fue recompensado en noviembre con un premio a Gratis total una novela de periodismo, política y humor. Lástima que la editorial en cuestión, una empresa pequeñita, mantenga un espíritu amateur que justifican como exquisitamente cultural. Esta obra también está en Amazon, pero no me hago responsable de la edición, y mucho menos del ebook, lamentable. Eso sí, el premio me estimuló a seguir.

Ya veo que has utilizado los medios tradicionales a la hora de publicar. ¿Cómo valoras tu experiencia al respecto?
Salvo excepciones, he tenido mis más y mis menos con las editoriales. Las grandes son como lentos ministerios, con directores aterrados ante la posibilidad de equivocarse publicando a escritores noveles. En las pequeñas, que han proliferado como setas en la Red, se mezcla la inexperiencia con el `negociete´ de: “Te editamos ese  libro que tienes en el cajón, pero tú pagas”. El precio, por lo que me dicen, suele ser exorbitante y la distribución nula. Un timo que no aconsejo.

Sin embargo, sí publicas en Amazon. ¿Cómo llegaste a eso y qué dirías de tu experiencia ahí?
Lo hice por recomendación de un gran amigo, Ignacio Carrión, magnífico escritor y periodista, a finales de enero de 2012. Me lancé a tumba abierta, como he contado antes. Lo he pasado muy bien, sobre todo aprendiendo sobre nuevas tecnologías. Entre los concursos de 2010, un intento de guiones televisivos a lo largo de 2011 (que queda pendiente) y la experiencia de Amazon, creo que escribo mejor y más fluido.

¿Lo mejor y lo peor de Amazon?
Lo mejor: la rapidez, la transparencia, la oportunidad de rectificar, el abrirte a un mundo nuevo casi sin límites. Y la gente que conoces a través de las redes sociales, aunque en principio sean seres virtuales con una fotito como credencial, como bien sabes.
Lo peor, un pequeño detalle sin importancia: en este casi año de publicación amazónica, mis ingresos son del todo irrelevantes. Ganan más a la semana los mendigos con ubicación intermedia en las calles de Madrid. Habrá que mejorar los sistemas de marketing personal.

Sic transit gloria mundi.
Así es, Eduardo.

¿Qué haces para promocionar tu trabajo, Julio?
Utilizo Facebook desde el principio y Twitter hace muy poco, a partir del 29 de octubre del año pasado. Tardé en incorporarme al pajarito, que me parece algo simplón.
También aprovecho oportunidades como la que me brindas ahora en tu blog, Eduardo; antes lo hizo Pilar Alberdi.
Cuento con el apoyo generoso de gente estupenda como Blanca Miosi, Josep Capsir, Manuela Herrero, Carmen Grau, Ríos Ferrer, Carmen Villamarín, Lola Mariné, Mercedes Gallego, Frank Spoiler, Félix Jaime, Iván Hernández… Algunos de ellos me resuelven dudas y problemas técnicos. Seguro que me dejo un@s cuant@s sin citar. Que me disculpen.
Mercedes Gallego ha publicado en Amazon una reseña generosísima sobre Asesinato en el Rastrillo.
Por otro lado, estas vacaciones he leído La llave del éxito, de Armando Rodera, pionero en estos territorios. Da ideas, aunque lo que más me ha gustado es su peripecia literaria, que cuenta como una divertida novela de suspense. Antes devoré Escribir, de Pilar Alberdi. Me ha hecho frenar mi proyecto de publicar en Amazon a ritmo excesivo. También me ha sugerido reflexionar y hacer balance.
He abierto un blog, como es obligado, pero no le dedico excesiva atención.
Lo de Facebook, Twitter y demás, está bien. Pero requiere horas de dedicación y los esfuerzos se diseminan. No voy a abandonar estos  recursos, pero quiero buscar vías cualitativas, más selectivas. A  pesar de los pesares no pueden ignorarse los medios de comunicación tradicionales.

¿Tienes entre manos algún proyecto? ¿Puedes compartir con nosotros algo de él?
Hay que seguir pedaleando, a pesar del mínimo rendimiento económico (de momento, espero). Te contaré varios proyectos, Eduardo, con una exclusiva mundial.
Primero, publicar nuevos casos del comisario Valdeón. Quizás una nueva serie de novelas cortas con chica periodista como heroína.
Segundo, espero en esta semana o a lo sumo la próxima, hacer doblete con mi nuevo libro: El desbarajuste económico, donde he seleccionado artículos y crónicas publicados en la prensa especializada entre 2008 y 2012. Pinceladas sobre la crisis económica que nos machaca debido a la incompetencia de los gobernantes que buscan su bienestar a costa de los ciudadanos. Aparecerá en ebook y también en papel, si no me lío mucho con CreateSpace.
Quiero aprovechar para promocionar un relato negro: Cómo acabé con el sistema financiero, que ha ganado en noviembre del año pasado el “Premio Internacional Sexto Continente”. Se editará junto a una antología de narraciones similares y, a continuación, recupero los derechos.

¿Qué esperas del futuro? Que condicione mi presente a mejor. Cierta filosofía oriental y un tal Nietzsche, sostienen que el futuro influye sobre el presente y no al contrario. Como escritor, espero que me permita seguir pasándolo muy bien con personas como tú.

Pues mientras Julio se dirige al “paredón”, voy a retomar la exclusiva que acabamos de leer: el libro El desbarajuste económico. De momento solo disponemos de la portada, que promete un contenido más que interesante según la que está cayendo.

El desbarajuste económico
Y ahora que tenemos a nuestro invitado contra la pared de este blog, veamos cómo se defiende de los “disparos”, en esta ocasión uno más que en la etapa anterior. ¿Estás preparado?
Por supuesto.

¿Un color? Rojo burdeos. Y mejor en copa.
¿Un cantante, grupo o tipo de música preferido? Todo tipo de música con calidad. Me emociona un cantautor francés, muerto hace dos años y poco conocido en España: Jean Ferrat. En especial la canción “Nous dormirons ensemble” (“Dormiremos juntos”), con letra del poeta Louis Aragon. ¡Qué voz! Colaré a Bruce Springteen, aprovechando tu amabilidad.
¿Tu comida favorita? Cualquiera que esté rica. El bacalao al pilpil me está haciendo ahora mismo la boca agua. Soy un excelente pinche de mi mujer, que cocina muy bien.
¿Un libro imprescindible? Más bien uno muy recomendable: la novela de  Albert Camus El extraño (1942), con título mal traducido a veces como El extranjero. Refleja el conformismo individual, que deja nuestro presente y porvenir en manos de la casta dirigente. Suena actual, ¿verdad?
¿Un autor/autora a quien admires? Si sólo me dejas uno, Italo Calvino.  
Una frase o cita que te guste especialmente. “Hay otros mundos, pero están en éste”, del poeta surrealista Paul Éluard. Aquel a quien Dalí le birló a Gala.
¿Un deseo? Que 2012 sea el peor año de mi existencia. Y ha sido bueno, aclaro.

No ha ido mal, Julio.

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¿Recuerdas la frase que se acuñó durante el siglo de oro español? Pues hoy puedo decir alto y claro que leas los trabajos aquí mostrados… son de Julio García Castillo, a quien quiero despedir dedicándole su canción favorita. Para ti, maestro.

Jean Ferrat
Y la semana que viene damos paso a otra mujer, escritora e indie: Olga Núñez Miret.
Así lo pienso, y así lo escribo.