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domingo, 15 de septiembre de 2013

A PROPÓSITO DE DAN BROWN

Lo confieso: he leído casi todo lo de Dan Brown. Aun así, creo no haber perdido mi imparcialidad. Al fin y al cabo, adoro a mi esposa y, sin embargo, sé apreciar sus inmensas virtudes y señalar lo que la hace absolutamente diferente a mí.

Que nadie espere en este post una reseña literaria sobre su último trabajo: Inferno. Por una parte, porque solo soy un aficionado. Y aunque sé distinguir perfectamente lo que me gusta de lo que no, me parece que no estoy a la altura requerida para alardear de crítico literario. Y por otra parte, porque en la red y en los demás medios de comunicación abundan hasta el hastío tales reseñas. De hecho, aunque leí Inferno hace un par de meses, ha sido ahora cuando me he decidido a escribir a propósito de su autor.

Dan Brown había escrito alguna obra antes del dichoso Código Da Vinci, prácticamente sin éxito alguno. Entonces lo hizo y pulsó el botón del triunfo, ese que casi todos buscamos y no solemos encontrar. Marcó un antes y un después en estilo (a partir del Código miles de autores aficionados tramamos historias buceando en similares caladeros. Ver El pozo de Harod). Es como lo que ocurrió con las 50 sombras… parece que a nadie se le había ocurrido escribir literatura erótica hasta ese momento. Cuestión de modas.

Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero reconozco que, habiéndome encantado El Código, me gustó más Ángeles y Demonios. Y también creo que Dan Brown no ha vuelto a estar a la altura. Cuando publicó El símbolo perdido, se publicitó como la novela más esperada desde El Código Da Vinci… humo. Hace unos meses Inferno alcanzó el primer lugar en el ranking de ventas de Amazon sin siquiera haber sido publicada (cosa tan misteriosa como el secreto del éxito en el mundo literario). Y el marketing indicaba como gancho: “del autor de El Código Da Vinci”. Incluso el autor ha tenido que rescatar a su héroe particular… agua. ¿Quién habla ya de Inferno?

Hace algún tiempo participé en un taller de novela. La “profe” insistía en que nuestras historias deben ser creíbles para los lectores. Entonces me encuentro con una escena en la que el guardia de seguridad del Palazzo Pitti en Florencia estaba viendo por la tele y en directo un partido de fútbol (no soccer) entre la Fiorentina y la Juventus… ¡un lunes por la mañana antes de abrir las puertas del palacio a los turistas! Jolín Dan Brown, podías haber dedicado unos minutos a averiguar a qué hora y qué día de la semana hay campeonato de liga en Italia, en realidad, en toda Europa. Luego leo del héroe Robert Langdon una página y otra y otra y otra en la que, da lo mismo la ciudad, el monumento, la iglesia o el pasadizo donde se encuentre, siempre conoce a alguien que trabaja allí y que le ayuda a salir del problema. Y yo me pregunto: ¿a qué se dedica Mr. Langdon? ¿No es profesor en Harvard? ¿Y cómo es posible que, teniendo que dedicar un horario regular a la enseñanza en USA, sea capaz de conocer a tanta gente en tantos lugares del mundo lejano? A mi modesto entender, su creador podría haber hecho que don Robert saliese de los apuros en los que él mismo le mete con algo más de imaginación.

Pero lo que más me molesta de Dan Brown es que, siendo multimillonario para siempre, sabiendo que al recuperar a Robert Langdon tiene película asegurada (menudo chollo tiene mi admirado Tom Hanks), siendo consciente de que aunque se haga caca sobre un papel volverá a vender millones de copias (yo mismo volveré a comprar su esfuerzo), no tenga un detalle que demuestre que se trata de una persona realista y venda Inferno en digital casi al mismo precio que en papel. Amigo Dan, ¿luchamos contra la piratería y con la misma mano la fomentamos? ¿O es que ya nos da igual todo porque estamos de vuelta de ídem?

Dicho esto, leo a decenas de autores y críticos poner a caer de un burro a Dan Brown: que si su estilo es malo, que si deja mucho que desear como escritor, que sus obras están fatalmente narradas… más o menos lo mismo que dicen de la señora que escribió las 50 sombras, cuyo nombre no puedo recordar. ¿Sabes qué es lo que me parece? Lo resumo en una única palabra: ENVIDIA.
Envidia por no haber sido capaces de encontrar el filón, aunque sea de oro de 16 quilates y no de 22 (algunos picamos granito cada día). Envidia porque Dan Brown venda 80 millones de libros. Envidia porque disponga de un equipo de publicistas que disimulen su bajo perfil como escritor. Envidia porque sus libros sean traducidos a cientos de idiomas, aunque en ocasiones simplemente tengan que emplear plantillas dado que una historia es igual a la anterior.
Y en este mundo que se mueve por sexo y envidia, en vez de aplaudir a quien se topa con el éxito, nos resulta más sencillo criticar y echar por tierra el trabajo ajeno, mientras nos damos a la labor de imitar a quienes tuvieron la idea, a ver si se aparece la virgen de turno y algún editor ve en una simple copia un trabajo original.

A nivel infinitamente más pequeño, resulta bochornoso comprobar cómo cuando un autoeditado alcanza con su trabajo los primeros puestos del ranking, siempre hay quien (lamentablemente suele ser un compañero de afición que en los grupos de Facebook o Twitter se presenta como colega y ofrece su apoyo a muerte) de manera cobarde y ocultándose detrás de un anónimo o con nombres ridículos, le casca una mala crítica o comentario para hacer que se hunda en las listas… ENVIDIA. ¡Qué asco de mundo!

En fin, Dan Brown no engaña a nadie. Ofrece historias poco creíbles pero trepidantes con una calidad literaria suficiente para millones de personas que no buscan sacar de sus novelas profundas enseñanzas ni cuestionar si su gramática es mejorable. Como reconoció una buena amiga mía, escritora de éxito: “Es un libro de sombrilla y playa”.

Por eso, te aplaudo puesto de pie, Dan Brown. Si pudieses hacer un guiño y poner tus historias en digital a un precio que no resulte un insulto para quienes hacemos de las librerías virtuales nuestro escaparate, ya sería la leche.


Así lo pienso y así lo escribo.

12 comentarios:

  1. ¿Sabes qué pasa? Que a él se le perdonan muchas cosas que no se nos perdonan a otros. Como patines en una tilde estás cometiendo un sacrilegio y si se te escapa un fallo de el tipo que has contado (ver un partido de fútbol a una hora que no hay fútbol jamás) para qué te cuento. Pero lo triste es que estoy convencida de que llevas toda la razón del mundo en lo que dices, que los malos comentarios vienen precisamente de quienes están inmersos en aventuras similares, escondidos bajo seudónimos. Creo que entre los que tenemos todos se podría hacer una tesis doctoral.

    ¡Con lo bueno que es para el alma colaborar y se buena persona! Pero la envidia o la mala leche, ya no sé qué es, prevalecen.

    Pues como dice mi tío Ángel, para ellos: permítalo Dios que te toque la lotería. No os imagináis los quebraderos de cabeza que trae detrás.

    Un gran beso, COMPAÑERO. De ti siempre se puede decir eso. Y cuida ese brazo.

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    1. Mi mujer suele decir que "si no tienes padrino no te casas". ¡Qué le vamos a hacer! Lucharemos por mejorar cada día. Si nos toca la lotería, genial. Y si no, por lo menos hacemos algo que nos encanta... no todos pueden decir eso. Así que, en el fondo, somos unos privilegiados, ¿verdad?
      Muchas gracias por tu comentario, Mayte y por honrar mi blog. Un beso.

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  2. Desde hace tiempo vengo hablando del tema de la envidia, de lo dañina que es en general y como no entre los autoeditados. Las puñaladas traperas son tremendas. Yo he encontrado gente especial en el este mundo pero sé que hay otros de los que me alejo como del demonio.
    Me gustó tu reflexión y sobre todo me alegro de que ese brazo ya esté en condiciones.
    felices vacaciones.
    Un beso

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    1. Muchas gracias, guapa. ¡Qué verdad dices! Hay que seguir seleccionando personas mientras hacemos lo que nos produce placer, que es escribir.
      Un beso, María José. Que se solucionen también tus problemillas.

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  3. Estoy de acuerdo en todo. Aún así admiro a Dan Brown, no lo puedo evitar... Recuerdo pasar las páginas del Código Da Vinci y Ángeles y Demonios tan emocionada que me temblaba la mano y imprimirme el cuarto de la última cena. Así de freaky soy, pero yo leo por placer, para desconectar... No me he atrevido a leer Inferno, para no desilusionarme... En cuanto a la envidia, sólo perjudica al que la tiene, desde luego quiero pensar q al autor le resbala, como a María Dueñas con su segunda novela. A todos nos han puesto opiniones a mala baba, desde a Capsir, a María José, a Lidia Herbada, a Miosi....uffff y a mi, creo que no hay que darles mayor importancia!

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    1. Claro que no hay que amargarse por recibir comentarios malintencionados, Almudena. Es parte del juego. Bastante tienen con su amargura mal canalizada.
      En cuanto a Dan Brown, como he dicho, yo seguiré leyéndole porque me aparta de las preocupaciones diarias cuando me sumerjo en sus historias. Creo que es todo lo que se debe pedir de una novela. Y jamás ha escrito nada como Ángeles y Demonios y El Código. Yo también los disfruté. Muchas gracias por tu comentario. Un beso.

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  4. ¡Bravo por este artículo, Eduardo!

    La mayoría de los escritores que he conocido a través de las redes sociales dicen que Dan Brown es un pésimo escritor. No es tu caso, aclaro. Yo no pienso así, Lo admiro por ser un innovador, un creador de tendencias. La prueba es la que dices, los mismos que lo critican, lo imitan.

    ¿Cómo pudo lograr la hazaña de convertirse en el superseller que es? Con buenas historias. Probablemente tengan fallas, pero lo cierto es que atrapan, y una vez hecha la fama ponte a dormir. Leí El código y Ángeles y Demonios. ambas me parecieron muy buenas, sabe manejar la tensión, el ritmo, y a pesar de las fallas como la que dices del fútbol, sus novelas ser bien documentadas.

    Yo me alegro muchísimo cuando un escritor y en especial si es mi amigo(a) triunfa, lo aúpo, lo acompaño, ayudo si es posible, siempre y cuando ese amigo sea recíproco, por supuesto, porque no hay nada más desalentador que ayudar a alguien que ni siquiera te da las gracias o no corresponde, es una cuestión de simple humanidad, o si es alguien que ni siquiera se ayuda a sí mismo.

    En cuanto a la envidia... la verdad, no sé si sea envidia, porque ¿qué envidia pueden sentir los lectores? y si son otros escritores quienes dejan malos comentarios, menuda tarea tienen, ¡somos muchos! Lo importante es que cuando un libro es bueno, prevalece por encima de los malos comentarios. No les demos más importancia que la que merecen. No creo que una novela se hunda por uno o dos comentarios hechos con toda la intencionalidad de hacer daño.

    Un abrazo!

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    1. Estamos completamente de acuerdo, Blanca, punto por punto. Y es cierto: si una novela se hunde es porque no es tan buena, no por los comentarios buenos o malos que se hagan.
      Un beso y muchas gracias por leer este post y comentarlo.

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  5. Hola Eduardo, acabo de leer tu libro El pozo de Harod y me gustó mucho. Yo no escribo, solamente leo... y he leído a Dan Brown... me gusta más tu estilo, de largo!!!
    Tuve que leer acompañada del google!!! Quería ver lo que me contabas!!! Y no quería que se acabe la historia.
    Para mi, ustedes los escritores muestran su verdadero don al finalizar un libro, porque si este tiene un final flojo me quedo con la sensación de que no me contaron todo.... como cuando te despiertas de un sueño en el que te ganabas un millón de dólares y no llegaste a cobrar el premio. Esto me pasó con Dan Brown :-(
    En cambio en tu libro me quedé satisfecha, solo con ganas de leer tu siguiente novela...
    Gracias por compartir tus creaciones...

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    1. Paola... no tengo palabras. Un comentario como el tuyo no puede dejar a ningún autor indiferente. Me ha emocionado tanto...
      Cosas como estas son las que dan ganas de continuar escribiendo. No he podido evitar colgar en mi muro de Facebook y en la fan page de El pozo de Harod tu comentario.
      Muchísimas gracias. Un beso.

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  6. No he leído a Dan Brown, así que no puedo comentar sobre su calidad literaria. Sí es verdad que cuando fui a Barcelona en Septiembre todo el mundo que llevaba un libro, estaba leyendo 'Inferno'. No es solo en el mundo de la literatura. En el cine también, lo más popular suele llevarse pésimas críticas ( y si no, pensad en Steven Spielberg y su historia con los Oscars, que pasaron años y años y nada). Tienes razón que hay mucha envidia. Y esnobismo, Que si algo es popular, como la gente de a pie no entiende, debe ser malo. Yo mañana publico un post (en inglés) sobre Agatha Christie, y desde luego le han dicho de todo, aunque como popular no la gana nadie. También andaba leyendo sobre Robert Louis Stevenson, otro escritor muy popular e ignorado por la crítica. Por supuesto que esto va contra todos los consejos que te dan y la esperanza de que si escribes un libro buenísimo tendrá éxito. Pues a lo mejor sí, y a lo mejor no. Quién sabe. Suerte a todos. Y a ver si tienen motivos para envidiarnos.

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    1. Si llegan a envidiarnos, será porque nos teman... o les gustemos, quién sabe. Muchas gracias por compartir tu opinión, Olga. Un beso.

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