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viernes, 31 de enero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: EL MÉTODO 120 MINUTOS

Ya desde el principio de este proyecto quedó claro que para alcanzar el objetivo de escribir una novela, resulta imprescindible disponer de un método de escritura que se adapte a nuestras circunstancias y características como escritores.

En este post presentaré uno que ha sido probado con solvencia en muchos talleres de escritura creativa, con diferentes nombres. Yo lo he llamado EL MÉTODO 120 MINUTOS y da lo mismo si utilizamos lápiz y papel o un ordenador. ¿En qué consiste?

Se trata de un plan diario que debe convertirse en un hábito. Los 120 minutos (ni un minuto más ni uno menos) deben ser seguidos, sin interrupción, teniendo en cuenta que cada persona preferirá robarlos a su rutina diaria en la fase del día o la noche que mejor le encaje, y se reparten así (sin modificar ni el orden ni la duración de cada sector):

- PRIMEROS 30 MINUTOS:
Hacer un “sin-pen”, que no es el nombre del aquel actor que se casó con Madonna, sino una palabra que me acabo de inventar para resumir la expresión “sin pensar”. Cada uno puede llamarlo como más le guste, así practica el arte de la imaginación, muy necesaria si se quiere ejercer de escritor.

Ahora en serio. Se trata de escribir sobre una página en blanco, a vuela pluma, sin pensar, meditar ni corregir, todo lo que se nos ocurra sobre cualquier cosa, no importa si resulta pueril o carente de sentido.

Ejemplo: “Son las seis menos veinticinco de la tarde. Estoy sentado en mi despacho escribiendo. Siento las manos heladas; no puedo encender la calefacción, mi economía no me lo permite. Un vecino me observa desde su ventana, enfrente de la mía. Confío en que crea que se me ha olvidado encenderla. Aunque, pensándolo bien, ¿por qué iba a saber que tengo frío? Bla, bla, bla…”

Pretendemos escribir, nada más. Y así, 30 minutos completos. Mejor si ponemos un reloj delante de nosotros. Con este ejercicio haremos acopio de toneladas de “tierra”.

Una vez finalizado el tiempo, guardamos el documento en una carpeta que llamaremos, lógicamente, “sin-pen”.

- SIGUIENTES 30 MINUTOS:
Cogemos el “sin-pen” de ayer y lo leemos, analizando si hay algo que merezca la pena conservar, quizá una experiencia, una descripción, un personaje… cualquier cosa susceptible de ser utilizada para la novela que estamos escribiendo. Entonces editamos el documento y hacemos una segunda versión del mismo.

Ejemplo: “Un vecino me observa desde su ventana, enfrente de la mía. Se trata de un hombre de unos 50 años, moreno, que en el pasado estaba entrado en kilos, aunque ahora luce mejor aspecto. Está sentado delante de un ordenador, como yo. ¿Estará escribiendo una novela? En realidad me doy cuenta de que, a pesar de convivir en el mismo edificio durante más de 15 años, no le conozco. Podría ser perfectamente un asesino en serie. Bla, bla, bla…”

De nuevo, 30 minutos completos. Ahora hemos empezado a pasar las toneladas de “tierra” por una criba y resulta más factible encontrar una “joya”. En el caso del ejemplo, hemos encontrado un personaje, quién sabe si el protagonista.

Concluido el tiempo, guardamos este documento en una carpeta que llamaremos, no podría ser de otro modo, “sin-pen revisados”.

- SIGUIENTES 30 MINUTOS:
Durante este tiempo vamos a leer cosas que se relacionen con nuestro proyecto literario: documentación, investigación, literatura técnica (para aprender cómo escribir en primera o en segunda persona, en presente o en pasado…), incluso otras novelas publicadas para ver cómo su autor ha resuelto tal o cual problema técnico o ha empleado un método que queramos aplicar a nuestro trabajo), etcétera.

- ÚLTIMOS 30 MINUTOS:
Pensamiento y meditación. ¿Qué tal un paseo? A mí me ayuda a ordenar la mente. Y si llevamos un cuaderno y un boli BIC, que no falla nunca (no, no voy a comisión) o un lápiz, como mi respetada colega Mercedes Gallego hace, podremos anotar una idea genial: "¿cómo sigue mi novela?, ¿cómo resuelvo este o aquel problema que me ha bloqueado la escritura?..."

Estos 30 minutos servirán para sentar las bases del “sin-pen” de mañana. Y sin darnos cuenta, estaremos escribiendo nuestra novela.

Bueno, ¿qué te parece el método 120 minutos? Claro, para que sea verdaderamente eficaz, nada debe distraernos durante ese tiempo. Apagamos el móvil, resistimos la tentación de abrir Facebook, Twitter o nuestra cuenta de correo. La inversión de tiempo debe ser sagrada si queremos obtener resultados.

Recordemos dos cosas para finalizar:

- Primero, que este es solo un ejemplo. Si encaja con tu perfil, perfecto. Las estadísticas demuestran que escribirás una novela de 400 páginas en 6 meses. Y si resulta demasiado rígido o tu carácter y circunstancias no encajan con él, diseña el tuyo propio. Pero haz lo sumo posible por hallar un método de escritura, no lo dejes a la casualidad; de otro modo solo engrosarás la lista de autores que empiezan con ilusión un proyecto y otro y otro, y no acaban ninguno.

- Y segundo, que todo se reduce al grado de compromiso que tengamos con nuestro trabajo. En este asunto, hay una regla indiscutible: a mayor compromiso, mayor disciplina.


Así lo pienso y así lo escribo.

10 comentarios:

  1. :(

    Me gusta muchísimo el esquema que se plantea en este método, pero mi horario de la universidad y mis obligaciones varias me impiden sacar 2 horas diarias sin interrupción para dedicarlas a implantarlo.

    Me gusta sin embargo el enfoque, muchísimo; creo que las ideas que tengo para el libro, que ahora son muy inconexas, acabarían fluyendo hacia una meta siguiendo este proceso.

    ¿Crees que sería viable adaptar el método a intervalos de tiempo menores para poder acoplarlo donde me quepa?

    ¡Un saludo!

    P.D.: ya tengo la libreta con el boli BIC estrenados y en uso. He llenado varias páginas plasmando las ideas principales que tenía hasta ahora en la cabeza. Espero seguir adelante, dándole forma a todo esto que tengo entre manos ahora mismo.

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  2. Pues técnicamente supongo que no tendría mayores problemas, tal vez reduciendo cada espacio a 15 minutos. La duda que tengo es si en este tiempo es posible hacer mucho. Piensa que algunos "sesudos" parieron la estrategia. Así que imagino que los periodos de 30 minutos están más que estudiados. Lo que se me ocurre es no hacerlos seguidos, aunque al cambiar el ritmo te tocará disciplinarte mucho. En cualquier caso, como he escrito en los post anteriores, la clave radica en hallar un método de escritura que encaje con nuestro perfil y circunstancias.
    En cuanto a lo que dices del cuaderno, me encantará leer el resultado. Así que, desde ya, cuenta conmigo para su futura promoción. Un saludo y muchas gracias por seguir ahí, Adri.

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  3. Es una técnica muy particular, desde luego, aunque difícil de llevar a cabo.

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    1. Puede ser, Josep. Sobre todo en un mundo tan ajetreado como este. Pero tú sabes bien que si no hay un poco de disciplina, no se termina nada de lo que se empieza. Así que es cuestión de buscar un ritmo que nos vaya bien, pero que sea constante.
      Es un lujo tenerte por aquí, Capi. Un abrazo.

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  4. Jejeje, gracias a ti por los contenidos que me mantienen expectante :)

    Pues la cuestión es sencilla: adopté en un primer momento el método del mapa porque la idea para mi libro parte de muchos detalles y escenas más o menos hiladas pero muy espaciadas dentro de lo que sería el cuerpo final de la narración. La libreta me ha venido genial porque he sido capaz de, en poco tiempo, recopilar las grandes ideas que ya tenían forma en mi cabeza desde hace más de un año.

    Sin embargo, más allá de eso, me vi dando palos de ciego y, durante los últimos días, en vez de escribir ideas sólo he escrito preguntas. Se me siguen ocurriendo cosas, pero como son nuevas y no parecen tan estables como las ideas "rumiadas", no me convence nada.

    Y claro, ante esta situación, la metodología que se plantea aquí es perfecta. El hecho de escribir un sin-pen y valorarlo mañana para ir moldeando las preguntas y convertirlas en respuestas parece una solución a medida para mi caso. Esta afirmación depende, por supuesto, de la independencia del proceso respecto de los márgenes de tiempo. El tiempo condiciona totalmente la implantación que pueda realizar.

    Voy a probar a seguir los pasos en vez del margen de tiempo. Si no me convence, siempre puedo volver atrás y fijar intervalos. Pero es que el esquema es muy bueno, no puedo conformarme con un "no se ajusta a mi disponibilidad horaria".

    ¡Ya te contaré qué pasa al final! :)

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    1. No dejes de hacerlo, Adri. Ejercicios puestos en práctica, como es tu caso, enriquecen estas entradas. Anímate y sigue contándonos tus experiencias.
      Un abrazo.

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  5. Pues me gusta la idea, compañero, aunque cuando pueda ponerlo en marcha te diré cómo me fue, me temo que 120 minutos diarios para mí en estos momentos no me es posible reunir.
    Saludos.

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    1. Sí, es complicado, lo reconozco. Yo mismo tengo dificultades serias para ponerlo en práctica todos los días. Pero, como he respondido antes, la cuestión es buscar un método que nos sirva, que encaje con nosotros, y tratar de ser disciplinados y llevarlo adelante. Todo lo que se deja a la casualidad acaba parado.
      Un abrazo, amigo, y muchas gracias por estar aquí.

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  6. grax x esta orientacion sabes llevo tiempo tratando d escribir y me he estancado ya seguire tus consejos y t dire lo k resulta y pedire tus consejos besos

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    1. Adelante, Carmen. Una de las cosas que se necesitan para escribir es determinación. Y si esta serie puede ayudarte un poco, me alegro. Un beso y gracias por estar ahí.

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