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lunes, 20 de enero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: INTRODUCCIÓN I

¿Tienes una idea susceptible de convertirse en novela?
Cómprate un cuaderno y un boli BIC (que solo falla cuando se termina la tinta) y manos a la obra. Y no mezcles cuadernos; cada proyecto debe tener el suyo propio.


Ahora bien, ¿qué tipo de escritor eres? Generalmente, se acepta que los escritores se encasillan en uno de estos dos grupos:

- ESCRITOR DE MAPA
- ESCRITOR DE BRÚJULA


El escritor de mapa es aquel que antes de comenzar a escribir ya tiene completamente planificada su obra, a menudo en un cuaderno. 
Incluye absolutamente todos los ingredientes, y solo le falta ponerse delante de un ordenador y empezar a copiar desde “Érase una vez…” hasta “Y colorín colorado…”.

El escritor de brújula, por su parte, no tiene esta planificación, sino que persigue el “norte” a través de la improvisación. Tal vez tiene clara la idea con la que dará comienzo su historia, pero aún no sabe cómo terminará. O quizá asume dónde empieza y dónde acaba, pero no se ha planteado ni escenarios ni personajes ni circunstancias.

Lo cierto es que uno no es mejor que otro; se trata simplemente de estilos bien distintos. Incluso un mismo autor podría enfrentarse a cierta obra con uno de los dos procedimientos y con el otro a la siguiente. Es más, una buena parte de los autores que publican sus trabajos reconocen que hay ocasiones en las que combinan ambas maneras. Así que, como vemos, esto no es ciencia.

Sin embargo, seamos del grupo que seamos, lo cierto es que si anhelamos escribir una novela, tenemos que definir nuestro método de escritura. Escrito de otro modo: sin método no habrá novela.
Y esta es la meta hacia la que debemos avanzar. De hecho, del grado de compromiso que tengamos hacia nuestro trabajo dependerá cuánto tardaremos en alcanzarla, cuánto esfuerzo invertiremos en el proyecto. De modo que comienza estableciendo uno que te resulte cómodo y alcanzable. Dentro de dos semanas comentaré aquí uno: El método “120 minutos”. Pero solo será un ejemplo sobre el que cada uno podrá versionar.

Así lo pienso y así lo escribo.

18 comentarios:

  1. Interesantísimo, Eduardo. Nunca me había planteado esas dos descripciones: Escritor de mapa y escritor de brújula. Tengo una entrada preparada en mi blog para mañana con algo muy parecido y la enlazaré con la tuya.

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    1. Muchas gracias, Josep. Todo lo que pueda compartir contigo será genial. Un abrazo, compi.

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  2. Según la clasificación yo estaría entre mapa y brújula, diría que más brújula que mapa. Estoy de acuerdo en que sin método no habrá novela, y en que el BIC no falla. Muy interesante.

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    1. Creo que muchos estamos a medio camino entre ambas, Manuel. Deberíamos inventar un término para eso: mapújula o brujapa...
      Y sí, el BIC es tecnología punta, como el jamón ibérico o los huevos fritos con patatas. Un abrazo, Manuel y muchas gracias por estar aquí.

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  3. ¿Y las del lápiz? Yo uso una libreta por novela y soy brújula pura. Planifico en mi cabeza lo que quiero decir y quién lo dirá. Hago fichas a los personajes en las típicas de cartón rayadas. La libreta es para usarla al revés. Cuando voy escribiendo capítulos los reflejo en la ella con un pequeño resumen de qué pasa en cada uno para organizar el tiempo y la extensión. Y si se me ocurre algo a deshora, lo anoto en un post-it o en notas del iPad, si estoy leyendo en él, y al día siguiente a la libreta, que duerme junto al ordenador esperando órdenes.
    Muy interesante tu entrada.

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    1. Yo uso el lápiz tanto como el BIC, en serio. Los gasto hasta que miden menos de 10 cm. y no los tiro. Les afilo y guardo. Solo que si salgo a la calle, prefiero el boli; más de una vez se me ha roto la punta del lápiz y me he quedado a dos velas.
      ¿Ves, Mercedes? Al final siempre llevamos una libreta a cuestas.
      Muchas gracias por participar. Un beso.

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  4. Yo creo que soy mitad de mapa, mitad de brújula. El arranque y dónde quiero llegar suelo tenerlos claros pero en medio me dejo llevar. De hecho algunas veces creo que son los personajes los que me llevan a mí de la mano.

    Para no perderme siempre tengo un cuadrante en una cartulina, donde tengo los capítulos separados en cuadros. Anoto lo que pasa y también la extensión de cada uno (en palabras), pero todo a lápiz porque muchas veces cambio cosas y si no sería un caos. Más aún de lo que ya es.

    De todas maneras cada novela es un mundo y te pide algo diferente. Algunas la he escrito desde el principio al final y otra, la que tenía más clara en mi mente, según me iba apeteciendo. No lo voy a repetir porque casi me vuelve loca.

    ¡Te espero el próximo lunes para seguir aprendiendo!

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    1. No sé si es arriesgado decir que la mayoría de los autores somos mitad y mitad, Mayte.
      Me sonrojo cuando escribes lo de "seguir aprendiendo" conmigo. Muchas gracias, guapa. Un beso.

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  5. Esa taxonomía se la oí por primera vez a Javier Marías en una entrevista que le hicieron, y luego se la volví a leer en el prólogo de uno de sus libros, cuyo título no recuerdo. Creo que es muy acertada, aunque dudo que haya autores que sean puramente de brújula o de mapa, sino que todos somos un poco los dos, mezclados en un porcentaje determinado.

    Pero es bueno que se recuerde de vez en cuando. ¿No os pasa a los que sois mayormente de brújula que cada vez entendéis menos lo del "Síndrome del papel en blanco"? Eso creo que es un problema de los escritores de mapa, sobre todo los que son hipercríticos. Los de brújula nos metemos por campos inexplorados y nos da igual lo que vamos a encontrar, y si lo que nos sale no merece la pena, nos metemos en otro berenjena y listo. Pero los del "atado y bien atado" tienen un problema inicial que, si lo resuelven, les lleva a obras de mayor profundidad, a mi juicio.

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    1. Pues, ¿sabes, Jesús? Aunque suelo reconocer que la mayoría utilizamos ambos métodos, ahora que nadie nos lee te confieso que comparto completamente tu reflexión "berenjenera". Un saludo, amigo, y gracias por compartir tu opinión.

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  6. Yo era brújula, pero llegué a la conclusión de que es mejor estar ataviado de un buen mapa, aunque como ocurre en todo escenario, siempre hay rutas no cartografiadas...

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    1. Cierto, Fran. Al final cada autor, cada historia, incluso cada escena nos obliga a decidir qué instrumento usaremos para encontrar la meta.
      Muchas gracias por compartir tu opinión aquí, compi. Un abrazo.

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  7. Hola acabo de encontrar tu blog, me parece muy interesante y me gustaría volver si no te molesta.
    Creo que puedo aprender mucho entre tus letras.
    Gracias por compartir tus conocimientos.
    Saludos.

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    1. ¡Uf! Me ha dado un subidón colorado a la cara... Muchas gracias a ti por acercarte a este humilde blog, Lucía. La verdad es que no me considero maestro de nada; solo estoy dispuesto a compartir lo que yo mismo he aprendido de otros y a veces olvido. Será un honor verte por aquí. Un beso.

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  8. Me gusta mucho el concepto que has expuesto sobre los dos métodos y el consejo de la libreta y el boli BIC. La verdad es que, cuando escribí mi libro, me habría gustado hacerlo así, empleando un cuaderno dedicado exclusivamente a él; realmente escribí gran parte del texto directamente por ordenador, empleando parte de una libreta pequeña para los momentos de inspiración sin ordenador delante.

    Pero tomaré la idea para mi próximo proyecto =)

    ¡Saludos!

    [Te he seguido desde la AEI, jejeje.]

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    1. A mí me ocurre que cada vez que edito el texto que estoy escribiendo, lo guardo, eliminando el anterior. Por eso, la ventaja del cuaderno es que verás cómo ha ido evolucionando tu historia. Y quién sabe; si llegas a ser un autor famoso y te hacen un museo, podrás exhibir tus apuntes manuscritos.
      Muchas gracias por seguirnos en la AEI y por honrar este sencillo blog con tu presencia. Un abrazo, Adri.

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  9. Muy interesante comienzo de tu taller Eduardo!!
    Me confieso escritor de mapa y cartógrafo empedernido. Aunque después lo puedo ir modificando, necesito una estructura clara con las cosas más importantes de cada capítulo. Creo que es importante para ir dosificando y administrando la información de la historia.

    Saludos!!

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    1. Muchas gracias por compartir tu estilo con nosotros, Chris. Lo importante en tener un método, pues el mismo autor puede cambiar de un lado al otro según por dónde venga la historia que cuenta.
      Un abrazo.

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