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lunes, 24 de febrero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: EL PLANTEAMIENTO

¿Cómo empieza una novela?
Prescindiendo de si pretendemos escribir cronológicamente o in media res, necesitamos tener un planteamiento claro de la historia.


Este primer sector de la estructura básica  de una novela o cuento debe cumplir el objetivo de informar al lector de todo aquello que necesitará para entender la historia que seguirá.

En el planteamiento aparecen 4 asuntos de vital importancia:

- EL ESPACIO
- EL TIEMPO
- LOS PERSONAJES
- EL PROBLEMA

Vamos a considerar algo acerca de cada uno.

El espacio y el tiempo no tienen por qué ser demasiado específicos. Por ejemplo: si escribimos que “paseaba por delante de la catedral de Notre Dame”, sería innecesario explicar además que el personaje estaba en París.

Tomemos como modelo El ahogado más hermoso del mundo, de Gabriel García Márquez (ya citamos de este cuento en el post ESCRITURA HORIZONTAL Y VERTICAL). Con la escena que narra nada más comenzar, y en pocas palabras, el autor crea la atmósfera que nos sitúa, sin decirlo, en un pueblo costero que vive de la pesca.

Otro ejemplo: La dama del perrito, de Antón Chejov. (Si pinchas en la imagen del autor, enlazarás con el cuento).

Antón Chejov
Aquí Chejov comienza con una imagen muy significativa: la de Ana según la observa Dmitri. Con esta imagen, que ha consumido solo dos párrafos, ya vemos a los dos personajes principales, además de una buena parte del espacio donde se desarrollará la historia. Percibimos el ambiente apacible que rodea todo, mientras asumimos que la narración que seguirá se centra en lo que ocurre entre un hombre y una mujer.

El planteamiento es como los primeros acordes de una canción. En unos pocos segundos decidiremos si seguimos escuchando o no. De ahí la importancia de conseguir atrapar al lector y perfilar la historia desde el mismísimo comienzo de esta. Si nos perdemos en detalles innecesarios sobre el espacio y el tiempo, probablemente nuestro lector desistirá.

Avancemos ahora hacia los otros dos aspectos incluidos en este primer sector de la estructura.

Siguiendo con el magnífico modelo del cuento de Chejov, este no pierde el tiempo y presenta a los personajes y sus peculiaridades: Dmitri es un seductor, le encantan las mujeres menos la suya, nació en Moscú, sus estudios, su trabajo, su posición económica y social… Ana es bastante más joven que él, se crió en San Petersburgo, está casada aunque ignora en qué trabaja su marido, tiene un cuello fino y delicado, ojos grises, es tímida y transmite melancolía…

Entonces surge el problema: La relación entre ambos, ¿se quedará solo en amistad o irá más allá?

Recordemos que si no hay problema no hay historia. En el planteamiento debe introducirse el motivo que desencadenará la acción que se desarrollará a continuación.

Ahora bien, ¿cuánto deber durar el planteamiento? Entendiendo que este abarca desde el inicio de la historia hasta el primer punto de giro, va a depender del “tamaño” de nuestra obra.
Pero podemos tener en cuenta una fórmula que no debemos considerar rígida como si fuese una regla: en una historia de 30 páginas, el planteamiento debe ocupar un 20 %, es decir, 6 páginas. Aplicando este porcentaje a nuestro trabajo, seguramente tendremos bien ajustado el tamaño de nuestro planteamiento: mucho menos sería precipitar la historia y mucho más haría que el lector se preguntase si va a ocurrir algo en ella o no.

Así lo pienso y así lo escribo.

domingo, 16 de febrero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: LA ESTRUCTURA

Para que una narración resulte interesante, es imprescindible que su autor organice la sucesión de los acontecimientos que forman parte de ella.

Ya Aristóteles presentó la fórmula magistral de la estructura de cualquier historia: planteamiento, nudo y desenlace, en ese orden, con dos puntos de giro colocados como transición de un paso al siguiente. Así se han contado las historias desde siempre y sigue funcionando.
La estructura “aristotélica” es perfecta, pues siempre nos deja satisfechos sin importar si somos lectores u oyentes.

En este post solo presentaré la estructura básica y sus partes.




En el planteamiento se presentan los elementos básicos de la historia: espacio, tiempo, personajes y problema.

Una vez esbozado el problema, debe surgir el deseo de solucionarlo. Esto es el NUDO o desarrollo. Hacemos que la trama se vaya complicando mediante la introducción gradual de situaciones relacionadas entre sí, mientras los personajes hacen todo lo posible por solucionarlo, por deshacer el nudo.
De esta lucha dependerá la tensión dramática, que deberá ser entre dos fuerzas muy parecidas.
El deseo y el problema deben ser similares en cuanto a intensidad, pues si uno de los dos es mayor, la historia se hundirá. Todos sabemos que el bueno y el malo de cualquier película de acción y aventura están a la par. Si uno de ellos es mucho mejor que el otro, la trama naufragará.

Por último, la solución al problema, sea esta buena o mala, con un final feliz o no, es el desenlace.

Y nos quedan los PUNTOS DE GIRO, picos a lo largo de la historia que la mueven aportando vitalidad. Como escribí al principio, solo hay dos puntos de giro:

- En el paso del planteamiento al nudo
- En el paso del nudo al desenlace

Hay quienes defienden la existencia de un tercer punto de giro coincidiendo con el clímax o epifanía del personaje. Pero lo cierto es que, si se analiza bien, este coincide con el segundo de los que ya hemos identificado.

Esta estructura básica (que desarrollaremos a lo largo de las próximas cuatro entradas con más detenimiento y ejemplos prácticos) corresponde a cada una de las diferentes historias incluidas en la novela o cuento.
Menciono esto pues cada novela incluye, no solo una historia principal, sino otras secundarias, cada una de ellas con idéntica organización aunque duren menos, acaben antes o terminen a la vez. Estas historias secundarias apoyan, refuerzan, complican y/o solucionan la historia principal.

Escrito todo lo anterior, hay que reconocer que la estructura “aristotélica” es lineal, contada desde el principio hacia el final cronológicamente, ab initio en latín. Y dependiendo de la historia que narremos o del estilo que tengamos como autores, pudiera ser necesario modificarla o adaptarla.
Como ayuda para esto, alisto a continuación un par de ellas con connotaciones similares, ambas muy originales y útiles, pues ahorran información innecesaria:

- ESTRUCTURA CIRCULAR
Con este recurso nuestra historia termina como empezó, quizá con las mismas palabras. Una muestra de esta disposición se puede ver en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Y esta es la estructura que he elegido para mi novela FAVIA, en pleno proceso de creación.

- IN MEDIA RES
Literalmente “en medio de las cosas”. Con este tipo de configuración, la historia comienza en un punto de clímax, regresando mediante flashback al pasado que va explicando la trama. Así está escrita, por ejemplo, la Odisea, de Homero. Y así está concebida la historia que cuento en mi novela EL ENIGMA DE CALAF, igual que la anteriormente citada, en pleno proceso de creación.

Como verás, yo mismo estoy experimentando con diferentes estructuras: tres novelas, tres estilos (EL POZO DE HAROD está escrita ab initio). Y estoy muy satisfecho del resultado de cada una.
Escribo esto para animar a los que inician su andadura por este sendero tortuosamente maravilloso para que no se encasillen, sino que prueben distintos armazones literarios, pues los recursos con los que contamos, por muy estudiados, son innumerables.

Así lo pienso y así lo escribo.

lunes, 10 de febrero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: ESCRITURA HORIZONTAL Y VERTICAL

En el post publicado hace 2 semanas hablamos sobre lo que alimenta nuestra historia: la curiosidad (primaria y secundaria), ambas relacionadas con dos tipos de escritura: horizontal y vertical, respectivamente. Hoy analizaremos más detenidamente esto último.
La escritura horizontal, que llamaremos “argumento básico”, está íntimamente ligada a la curiosidad primaria. Por su parte, la escritura vertical o “argumento secreto”, hace lo propio con la curiosidad secundaria.

Con el argumento básico podemos contar la novela.

Si utilizamos como ejemplo El pozo de Harod, este sería el siguiente:
“Tras la muerte de su padre, Carla Martín descubre el secreto que este guardaba, lo que provoca una sucesión de acontecimientos a través de los cuales se enfrentan una Orden Secreta y el Vaticano, hasta que por fin se desvela lo que llevaba siglos oculto.”

Como vemos, el argumento básico o escritura horizontal, está a la vista, se lee sin necesidad de interpretación. Y como aseguramos cuando hablamos sobre la curiosidad primaria, se desarrolla respondiendo una y otra vez a la pregunta: “¿Y qué pasó después?”

Otra cosa bien distinta es el argumento secreto, que desarrolla emociones, sentimientos, moralejas…

Volviendo a la novela que tomo como muestra para explicar este asunto (perdonad que la utilice, pero es que la conozco muy bien), leeríamos entre líneas, interpretaríamos su contenido. Y así aparece el miedo, la lealtad, la valentía, el odio, el poder, el engaño, la verdad, la mentira… hasta el infinito, pues a cada lector le sugerirá algo nuevo y distinto.

El argumento secreto o escritura vertical no es visible a simple vista. Hay que buscarlo. Pero será lo que satisfaga la curiosidad adulta, la secundaria. Y no tiene que relacionarse necesariamente con el argumento básico; simplemente lo refuerza. Para ello, como escritores nos plantearemos responder otro tipo de preguntas: “¿Por qué?, “¿Cómo?”, “¿Cuándo?”, “¿Dónde?”, etcétera.

Si te apetece trabajar un poco con el fin de descubrir cómo los monstruos de la literatura ponen en práctica esto mil veces mejor que yo, te invito a leer el cuento El ahogado más hermoso del mundo, de Gabriel García Márquez (pinchando en su foto enlazarás con el texto). Por cierto, recuerda que leyendo a los grandes es como se aprenden recursos de escritura.

Gabriel García Márquez
Una vez leído, trata de definir su argumento básico y escríbelo en un papel. Ya sabes qué pregunta debes hacer al autor, ¿verdad?

Ahora intenta descubrir el argumento secreto, lo que él quiere decir en realidad. Mientras haces las preguntas correspondientes, te encontrarás con personajes que evolucionan con el transcurrir de la historia, que no son estáticos. Verás la “personificación” de objetos inertes que cobran vida por tener cualidades humanas. Y percibirás con claridad qué sentimientos invadían a García Márquez cuando puso por escrito este cuento.

Resumiendo: inventamos una historia para hablar de su significado. Hasta Caperucita roja nos habla del engaño, de la mentira, del valor, de la rebeldía de la adolescencia…

Una buena novela debe tener argumento básico (escritura horizontal) y argumento secreto (escritura vertical). Este es el fuego de una novela. Y como dijo alguien: “Si tu obra no tiene fuego, es mejor que eches tu obra al fuego”.

Así lo pienso y así lo escribo.