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domingo, 16 de febrero de 2014

LAS BASES DE LA NOVELA: LA ESTRUCTURA

Para que una narración resulte interesante, es imprescindible que su autor organice la sucesión de los acontecimientos que forman parte de ella.

Ya Aristóteles presentó la fórmula magistral de la estructura de cualquier historia: planteamiento, nudo y desenlace, en ese orden, con dos puntos de giro colocados como transición de un paso al siguiente. Así se han contado las historias desde siempre y sigue funcionando.
La estructura “aristotélica” es perfecta, pues siempre nos deja satisfechos sin importar si somos lectores u oyentes.

En este post solo presentaré la estructura básica y sus partes.




En el planteamiento se presentan los elementos básicos de la historia: espacio, tiempo, personajes y problema.

Una vez esbozado el problema, debe surgir el deseo de solucionarlo. Esto es el NUDO o desarrollo. Hacemos que la trama se vaya complicando mediante la introducción gradual de situaciones relacionadas entre sí, mientras los personajes hacen todo lo posible por solucionarlo, por deshacer el nudo.
De esta lucha dependerá la tensión dramática, que deberá ser entre dos fuerzas muy parecidas.
El deseo y el problema deben ser similares en cuanto a intensidad, pues si uno de los dos es mayor, la historia se hundirá. Todos sabemos que el bueno y el malo de cualquier película de acción y aventura están a la par. Si uno de ellos es mucho mejor que el otro, la trama naufragará.

Por último, la solución al problema, sea esta buena o mala, con un final feliz o no, es el desenlace.

Y nos quedan los PUNTOS DE GIRO, picos a lo largo de la historia que la mueven aportando vitalidad. Como escribí al principio, solo hay dos puntos de giro:

- En el paso del planteamiento al nudo
- En el paso del nudo al desenlace

Hay quienes defienden la existencia de un tercer punto de giro coincidiendo con el clímax o epifanía del personaje. Pero lo cierto es que, si se analiza bien, este coincide con el segundo de los que ya hemos identificado.

Esta estructura básica (que desarrollaremos a lo largo de las próximas cuatro entradas con más detenimiento y ejemplos prácticos) corresponde a cada una de las diferentes historias incluidas en la novela o cuento.
Menciono esto pues cada novela incluye, no solo una historia principal, sino otras secundarias, cada una de ellas con idéntica organización aunque duren menos, acaben antes o terminen a la vez. Estas historias secundarias apoyan, refuerzan, complican y/o solucionan la historia principal.

Escrito todo lo anterior, hay que reconocer que la estructura “aristotélica” es lineal, contada desde el principio hacia el final cronológicamente, ab initio en latín. Y dependiendo de la historia que narremos o del estilo que tengamos como autores, pudiera ser necesario modificarla o adaptarla.
Como ayuda para esto, alisto a continuación un par de ellas con connotaciones similares, ambas muy originales y útiles, pues ahorran información innecesaria:

- ESTRUCTURA CIRCULAR
Con este recurso nuestra historia termina como empezó, quizá con las mismas palabras. Una muestra de esta disposición se puede ver en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Y esta es la estructura que he elegido para mi novela FAVIA, en pleno proceso de creación.

- IN MEDIA RES
Literalmente “en medio de las cosas”. Con este tipo de configuración, la historia comienza en un punto de clímax, regresando mediante flashback al pasado que va explicando la trama. Así está escrita, por ejemplo, la Odisea, de Homero. Y así está concebida la historia que cuento en mi novela EL ENIGMA DE CALAF, igual que la anteriormente citada, en pleno proceso de creación.

Como verás, yo mismo estoy experimentando con diferentes estructuras: tres novelas, tres estilos (EL POZO DE HAROD está escrita ab initio). Y estoy muy satisfecho del resultado de cada una.
Escribo esto para animar a los que inician su andadura por este sendero tortuosamente maravilloso para que no se encasillen, sino que prueben distintos armazones literarios, pues los recursos con los que contamos, por muy estudiados, son innumerables.

Así lo pienso y así lo escribo.

20 comentarios:

  1. Buen artículo.Escribir es ciencia.

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    1. Muchas gracias, Nelo. Espero que haya sido útil e interesante.
      Un saludo.

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  2. Leer tus entradas me hace plantearme si realmente pienso en todo esto a la hora de escribir. Voy tomando notas para mejorar.

    U beso!!

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    1. Todo esto es la teoría. A mí también me pasa lo que dices. ¡Que todo sea para mejorar como autores! Muchas gracias, por seguir ahí, Mayte.
      Un beso.

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  3. Qué bien lo cuentas, Eduardo. Yo creo en el planteamiento, nudo y desenlace, aunque son conceptos muy intuitivos que a la hora de escribir se tienen en cuenta seguramente de manera inconsciente, pero no está mal tenerlos muy presentes y atenerse a ellos. Gracias por escribirlo.

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    1. Muchas gracias a ti, Manuel. En los próximos post profundizaré en cada uno de esos conceptos.
      Un abrazo, enorme.

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  4. ¿Y todas estas cosas hacemos cuando escribimos? Tendría que mirar qué hago yo, porque me parece que no lo planifico tanto.

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    1. Como dice Manuel en su comentario, la mayoría de las veces lo hacemos de manera inconsciente. Aunque no está de más autorevisarnos de vez en cuando para no dar las cosas por sentado.
      Muchas gracias por seguir ahí, Mercedes. Un beso grande.

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    1. Muchas gracias a ti por tu ánimo y por seguir esta serie, que espero que sea de utilidad.
      Un abrazo, amigo.

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  6. Muy interesante, Eduardo. Eres muy versátil a la hora de escribir, eso es un riesgo pero también una virtud.

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    1. Muchas gracias, Capi. Como escribes, son ambas cosas. A ver por cuál pago las consecuencias...
      Un enorme abrazo, compi.

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  7. Siempre viene bien recordar cosas tan "básicas". Mi padre me dice que no sé hacer un final... seguro que tiene razón.

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    1. Bueno, Manuela, rematar la faena es fundamental. Yo no me considero un maestro, solo comparto lo que he aprendido. Pero si te sirve como ayuda, una entrada próxima tratará exclusivamente del desenlace. Espero que te sirva.
      Un beso y muchas gracias por seguir la serie.

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  8. Concuerdo con quien dice que estos planteamientos bàsicos pareciera que los hacemos intuitivamente.. Si embargo, guardo como referente -y guardarè las siguientes entradas- para poder releerlas en orden una vez que hayas pulicado todas sus partes.

    saludos y gracias

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    1. Gracias a ti, Adelfa. A mí me ha resultado muy útil ir repasando todo esto. Y también debo tenerlo a mano para no olvidar algunas cosas importantes que terminamos dando por sentado.
      Un beso.

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  9. Yo tengo la cabeza hecha un lío con la estructura de mi libro. El argumento es demasiado etéreo/misterioso/onírico como para que le siente bien la estructura clásica. El protagonista (por ahora me refiero a él como "héroe") no es suficientemente consciente de su situación como para plantear un "in media res" que, después del necesario flashback, no transmita la sensación de haber estancado el ritmo de la historia. El desenlace, que ya está claro, me impide seguir la estructura circular.

    Por otra parte, la necesidad de preservar la ignorancia del héroe -y el lector- sobre lo que le acontece impide que el narrador sea omnisciente... al menos en la trama principal del libro. Hay al menos tres episodios que funcionan como interludios en la obra y vienen dados por un narrador omnisciente sobre los hechos contados, pero no tengo claro aún cómo se introducen en la estructura global...

    Este libro me va a llevar cinco años de escribir y tachar y escribir y tachar y meterme a monje en un convento perdido en un cerro. XD

    Saludos.

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    1. No te rindas, Adri. Gabriel García Márquez reconoció haber escrito 14 veces su obra "El coronel no tiene quien le escriba" antes de publicarla. Y el cuento "Luvina" de Juan Rulfo, fue el trabajo previo de su obra "Pedro Páramo". Ya vez que los grandes también necesitan escribir, leer, tachar, corregir y volver a escribir. Espero que esta serie y sus próximas entradas puedan ayudarte.
      Un abrazo, amigo.

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    2. En ello estamos, Eduardo, en ello estamos. En el peor de los casos, esta entrada me ha servido para tener una lista clara de opciones que, a priori, no me terminan de encajar, para ver qué queda fuera y me puede servir.

      De buenas a primeras estoy considerando una adaptación de la estructura clásica: alternar fragmentos de planteamiento y nudo. De ese modo, puedo introducir partes de la narración en las que el lector tenga dudas que, posteriormente, se le irán explicando o exponiendo en fragmentos posteriores (y así el lector sigue leyendo buscando la respuesta a sus dudas).

      Pero bueno, no es más que una idea/aproximación. Cuando lo ponga en la práctica próximamente en la libreta veremos si es eficaz o no.

      Un abrazo, Eduardo.

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    3. A veces es necesario prescindir de material. Ya sé que todo lo que se nos ocurre es "nuestro niño". Pero no siempre es conveniente introducirlo, pues todo lo que no se relacione con el argumento, sobra.
      Otro abrazo para ti, Adri.

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