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sábado, 13 de junio de 2015

TALLARINES CON PIMIENTOS ASADOS

En este blog que se está convirtiendo en una plataforma todoterreno, hoy os propongo entrar en la cocina y preparar un plato súper sencillo, pero muy atractivo.
Como ya he escrito en otras ocasiones, ni me siento cocinero ni pretendo dar lecciones de ese oficio/hobby que tanto me gusta y respeto. Solo se trata de compartir con vosotros una receta de un maestro que siempre acierta. Vamos a ello.

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS:

- 200 gr. de pasta (tallarines)
- 3 pimientos para asar (rojo, verde y amarillo)
- 2 ajos (en mi caso he elegido unos morados de Chinchón que son la caña)
- 2 cayenas (que antes de servir retiraremos)
- Queso de cabra en rulo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Azúcar




PREPARACIÓN:

Como cocinar aquí es un placer y no una angustia (como en ciertos programas de la tele), lo primero es servirse un vermut (a mí me encanta el Martini y no cobro por la publicidad) con mucho hielo y una rodaja de naranja y de limón. Si dejas la botella cerca, podrás rellenar el vaso un par de veces (es que a mí me gustan cortitos).

Lavamos bien los pimientos y nos disponemos a asarlos. Como después es un rollo limpiarlos, esta vez he realizado el experimento de quitarles el centro con todas las pepitas, así solo hay que pelarlos una vez asados; y me ha salido genial. Este proceso de asado dura más de una hora, así que debes tenerlo en cuenta para no comer a las 5 de la tarde. Puedes rellenar el hueco escribiendo una escena de tu próxima novela, como he hecho yo.
Teniendo listos los pimientos (pelados y cortados en tiras a mano, ponemos en una sartén un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Pelamos los ajos y los cortamos en láminas finas y los doramos en la sartén con las 2 cayenas (o media guindilla fresca).
A la vez, en una olla hervimos las pasta con sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, hasta que esté al gusto.
Una vez dorados los ajos, salteamos ahí mismo los pimientos y, a continuación, añadimos la pasta ya lista. Unas vueltecitas en la sartén para que se mezclen bien los sabores y ya está. 
Ojo: no te olvides de quitar las cayenas, que si alguien se las mete en la boca y mastica…




Para servir, añade a cada plato unos medallones de queso de cabra endulzados ligeramente con azúcar por uno de sus lados. Y a comer.



Buen provecho.

Así lo pienso y así lo escribo.

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